Qué va a pasar cuando el candidato carismático de oposición se dé cuenta de que su discurso anticorrupción ayuda pero no le resuelve su elección y que tendría que enfocarse en temas más sólidos como salvar a Pemex para conseguir los votos que quiera?

Nos cuentan que varios de sus asesores han comenzado a trabajar en una contrarreforma energética que entre los resultados con que contaría está una compañía petrolera de 1990, intentando hacer de todo y promoviendo cerrar el mercado y sin alianzas con el sector privado.

La principal diferencia entre la CFE y Pemex es que mientras a la primera no se le obligó a dividirse, a la segunda sí; políticamente fue inviable intentar poner un fraseo donde dividirse fuera viable, donde los legisladores dijeran que así fuera, por eso la compañía eléctrica puede avanzar más rápido que la segunda.

Además, el entorno es diferente, no es lo mismo una reforma en el marco de 100 dólares por barril de petróleo que una en 40 dólares.

La solución que están queriendo empujar los empresarios mexicanos en las diferentes reuniones que han sostenido con Pemex es pasar de ser simplemente contratistas a ser sus socios en proyectos de infraestructura o productivos, algo que debería ser urgente en un momento en el que la SHCP ahoga financieramente a la petrolera y ésta no tiene dinero para crecer.

El recorte a Pemex para el 2016 es importante y los resultados financieros no respaldan la actual gestión. El esquema de impuestos y derechos derivados de la política de Hacienda hacen urgente alianzas con el sector privado.

Los esquemas de factoraje y financiamiento que hoy tiene Pemex son parte de las herramientas que ya se tenían sin reforma energética; han mejorado, pero en realidad son la primera parte de un programa donde la profundización de las relaciones entre el sector privado y la petrolera es urgente y necesaria. Eso quieren los empresarios, muchas alianzas, asociaciones, proyectos conjuntos, reutilización de los bienes disponibles y en algunos casos la venta de los mismos.

Los contratistas mexicanos y las empresas proveedoras ya han renegociado sus contratos; hay ahorros forzados en México, como lo hay con todas las empresas del mundo, también cancelación de proyectos y una crisis grave relacionada con pagos, derivada de la astringencia financiera a la que está sometida la petrolera por la SHCP.

Los contratistas mexicanos quieren dos cosas: una, que Pemex les sirva de enlace con todas las compañías extranjeras interesadas en desarrollar una industria petrolera, y dos, mesas de trabajo que faciliten las asociaciones y alianzas.

Buzos.

1. Nos mandaron el recado de que Ángel Larraga Palacios, country manager de Gas Natural Fenosa México, va a trabajar muy feliz, feliz, con sonrisa de oreja a oreja, con quien sea que llegue a la CRE, órgano que debe elegir dos comisionados, uno que sea presidente y otro que llegue al lugar que dejó vacío Francisco Barnés de Castro.

2. El caso Oceanografía sigue y el pronóstico que se tiene es el siguiente: si las cosas siguen como van, podríamos ver en enero en la calle a Amado Yáñez, socio principal de la empresa. Banamex sigue sin demostrar el fraude que le habrían hecho, pero lo que no se sabe son los resultados de las pesquisas que el banco hizo hacia adentro.

3. Omar Fayad, senador y presidente de la Comisión de Seguridad Pública, fue flor de un día. Su llamada ley para prevenir y sancionar los delitos cometidos en materia de hidrocarburos sirvió para armar ruido nada más... está atorada...