Una de las peticiones que se formula en forma recurrente cuando los tiempos electorales es del famoso cambio de la modelo, que como hemos comentado en este espacio en numerosas ocasiones, la mayor parte de quienes la formulan no tienen la más remota idea de lo que significa.

La expresión se oye bien y hasta puede servir para levantar y sostener una polémica entre un grupo de conocedores, siempre y cuando se tenga una idea de lo que cambiar el modelo significa.

En los últimos meses se han escuchado las voces de algunos líderes, normalmente de quienes dirigen cámaras empresariales, pidiendo que se formule una política industrial que, nuevamente, no pasa de ser en el fondo una petición de subsidios o ayudas a fondo perdido para empresas y sectores poco competitivos.

Ya los programas para pymes están abarrotados de ese tipo de apoyos, sin que se observe un beneficio neto para la sociedad, ya que no tenemos más empresas ni mejores compañías y simplemente seguimos ?repartiendo dinero, en el más puro estilo populista.

Mientras esto sucede en algunos lugares del país, uno puede recorrer otros sitios y seguir observando el retraso histórico acumulado. Muchísimos lugares siguen sin infraestructura de ningún tipo, a pesar de que quienes habitan en esos sitios escuchan la publicidad oficial presumiendo el sexenio de la infraestructura.

Podemos imaginar por quiénes van a votar estas personas, si es que deciden animarse a salir en el día de la elección a continuar con el juego que no los ha llevado a nada.

Hoy en día, los avances tecnológicos permiten acercar la infraestructura y numerosos servicios a muchas poblaciones, con relativamente baja inversión en infraestructura; sin embargo, no se hace, ya que cuando uno ahonda en las razones por las cuales algunos poblados siguen en el abandono, se entera de que existe la figura del concesionario regional o algo equivalente, que en tanto no le venga en gana invertir para llevar servicios a la población, pues simplemente nadie más podrá hacerlo.

Otra de las vertientes tiene que ver con la cuestión ecológica. Con tan sólo educar a la gente a utilizar los recursos en forma racional e invertir un poco en instalar ciertos equipos, se puede mejorar la calidad del agua, el uso de la energía, la conservación de los bosques y la creación de círculos virtuosos en beneficio del ambiente y la sociedad. A esto llamamos inducir el crecimiento.

mrodarte@eleconomista.com.mx