Cada cuatro años, el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos entrega al nuevo presidente un informe con las tendencias y retos a los que se enfrentará el mundo a medio plazo. La semana pasada se presentó el último de ellos bajo el título de Paradojas del progreso, tendencias globales hacia el 2035 . El informe incluye tendencias demográficas, económicas, tecnológicas, de conectividad social, de gobierno, cambios en la naturaleza de los conflictos y tendencias climáticas y medioambientales. La ventaja de este tipo de análisis multidisciplinares es la consideración de factores de diversa índole, que evolucionan en un mismo sistema dinámico y complejo.

Dentro de las tendencias demográficas y económicas una de las paradojas es que los ricos envejecen, pero los pobres no. Así, mientras que la mano de obra de los países avanzados, Rusia y China continuará contrayéndose; la población de los países más pobres de Asia y de África continuará creciendo y acelerando sus niveles de empleo y desarrollo económico. No obstante, su progreso no será suficiente como para absorber la creciente fuerza laboral, con lo que la emigración y el aumento de las grandes ciudades seguirá siendo una importante válvula de escape. El débil crecimiento en los países desarrollados puede amenazar el rápido descenso de la pobreza en los países en desarrollo de los últimos años que, dicho sea de paso, ha sido espectacular.

La tecnología seguirá favoreciendo el progreso, pero generando al mismo tiempo discontinuidades . El avance tecnológico creará nuevas oportunidades, pero acentuará las diferencias entre los ganadores y perdedores. Mientras, la automatización y robotización amenazarán con transformar las industrias, mucho más rápido de lo que los gobiernos pueden asumir, alimentando así el conflicto entre las empresas más avanzadas y la regulación.

El contraste el débil crecimiento y los rápidos avances en la conectividad global, van a generar tensiones dentro y entre las distintas sociedades. El populismo aumentará tanto en la derecha como en la izquierda, amenazando al liberalismo tradicional. Mientras que algunos líderes apelarán al nacionalismo para mantener su poder, otros se apoyarán en otros factores como la religión. En cualquier caso, el autoritarismo puede ir en aumento. El avance de la mujer dentro de las estructuras de poder será cada vez más evidente.

Para la clase política gobernar será cada vez más difícil, a medida que la desconexión entre lo que se ve y desea y lo que se recibe puede hacerse más evidente. La demanda de seguridad y prosperidad contrastará con los menores ingresos de los gobiernos, el aumento de la desconfianza y la polarización. La tecnología expandirá el rango de jugadores que pueden bloquear o esquivar la política tradicional en un mundo en que el despertar global será cada vez más evidente. En este contexto, el orden político dentro de los países será cada vez más elusivo y las tensiones, a medida que a sociedad y la clase política renegocian sus expectativas, pueden ir en aumento.

El cambio climático, el medio ambiente y las cuestiones de salud demandarán más atención. Mientras que las tensiones sobre el cambio climático n, el aumento del transporte y las pobres infraestructuras sanitarias en algunos países pueden generar un mayor contagio de infecciones. La presión y tensión sobre recursos como el agua sustituirán en un futuro a los conflictos por los combustibles fósiles.

Todas estas tendencias se producirán a una velocidad que no tiene precedentes y cambiarán la naturaleza del poder. En esencia, la capacidad de gobernar y la cooperación internacional serán cada vez más complejas. Las tendencias económicas, tecnológicas y de seguridad aumentarán el número de países, individuos y organizaciones cuyas acciones pueden tener consecuencias. La geopolítica también se verá afectada. La unipolaridad tras la Guerra Fría dará pasó a un mundo multipolar, mientras que las reglas internacionales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial pueden comenzar a difuminarse. Algunas naciones pueden intentar expandir su influencia a través del uso de la fuerza convencional, pero hasta esto puede verse alterado.

Nada más y nada menos, viejas y nuevas tendencias funcionando a toda velocidad e interconectadas todas al mismo tiempo. Habrá que ir adaptándose a estas paradojas del progreso , qué remedio.

*BBVA Research