Sólo dos personas podían responder a los reclamos de Rafael Pineda, Rapé, por la reproducción no autorizada de partes de una de sus viñetas. Andrés Manuel López Obrador no le ha reclamado —ni a él, mucho menos a otros moneros— por ser el personajes (voluntario o involuntario) de sus cartones. Ciertamente, el bateador del coronavirus no es el primer incidente de ese tipo, anteriormente había sido exhibido un cartón de Pepito Hernández sobre Joaquín López-Dóriga en la Mañanera... y por instrucción presidencial.

¿Palo dado...? Daniel Tovar y Jéssica Ramírez están adscritos a oficinas distintas, pero forman parte del mismo equipo. Ellos destacan entre los operadores de las benditas redes sociales para el líder izquierdista, desde la campaña electoral. Los contenidos y sobre todo las decisiones estratégicas corresponden a otros tomadores de decisiones en Palacio Nacional.

De poco valió la propiedad intelectual, en ambos casos. Para la Cuarta Transformación, los frecuentes abusos de las redes sociales son asuntos sin importancia... cuando no son en su perjuicio. La amenaza de que Twitter o Facebook suspendan las cuentas de funcionarios gubernamentales y de los replicantes del discurso oficial —su derecho a la libre expresión— es el fundamento de la iniciativa de ley que Ricardo Monreal remitirá a la brevedad al pleno del Senado.

¿Y aquellos que utilizan las plataformas digitales para diseminar ataques de odio o promover conductas ilícitas también deben usarlas ilimitadamente? ¿El Estado busca garantizar un derecho o un privilegio?

El desplante del exgobernador zacatecano sorprende, por disruptivo. Por su experiencia y el oneroso aparato que lo asesora es difícil validar su pobreza argumentativa. Su intentona de restringir a plataformas digitales sobre las que carece de jurisdicción es un despropósito, un gesto nacionalista que sólo busca complacer al Jefe Máximo.

Su falta de entendimiento sobre el ecosistema mediático es otra cosa, aunque entre sus correligionarios hay una extendida confusión sobre el papel de las organizaciones mediáticas y los intermediarios digitales.

Al igual que los medios “tradicionales”, los políticos han recurrido sistemáticamente a los motores de búsqueda y las redes sociales para colocar sus mensajes ante un público cada vez más digitalizado. El cambio en el modelo de comunicación política apenas si fue perceptible, después del #YoSoy132. La reforma electoral del 2007 —cuyos principales arquitectos fueron Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa— nunca contempló la irrupción de los medios digitales. Entonces, el exgobernador sonorense tenía un asesor regiomontano que se especializó en markentig para candidatos, ignorante de las redes sociales.

La creencia extendida entre la clase política entonces era que la televisión permanecía como la gran formadora de la opinión pública. Sin importar la graduación, los paneles de los comentócratas nunca han atraído a grandes audiencias por eso las principales televisoras apostaron al perfeccionamiento de la exitosa fórmula del 2006, sintetizada en la primera temporada de El Privilegio de Mandar, un programa metatelevisivo —según las definiciones técnicas— cuya manufactura era impecable.

Las segundas partes nunca son mejores. Tampoco lo fue aquella versión política de Ventaneando. Los jóvenes nunca han conectado ForoTv o Milenio —¿será porque compartían la misma cartera de comentócratas?— y vino entonces el auge de las benditas redes sociales, producto de la cerrazón de los medios electrónicos.

A través de Revolución 3.0 y otros replicadores de contenido, el Movimiento de Regeneración Popular supo amplificar los mensajes de AMLO. El PAN, por su parte, respaldó su estrategia digital en los servicios de Andrea de Anda. Y el peñismo paulatinamente dejó esos asuntos en la jurisdicción de los hermanos Alejandra y Víctor Lagunes, quienes con el cobijo gubernamental pudieron tratar directamente con los directivos de Twitter y Facebook.

Los medios alternativos —que según la terminología empleada por los comunicadores gubernamentales incluyeron desde los espectaculares y los cineminutos hasta los anuncios difundidos hasta en envoltorios de tortillas— formaban parte de una misma cadena productiva, a una oligarquía. En todo caso, la lógica de los voceros de entonces no es muy diferente a la actual, que con pocos aliados en el sector privado, decidió instalar en los medios públicos un aparato propagandístico que busca desarmar las críticas —los ataques, en su entendimiento— a la Cuarta Transformación.

La transmisión de las conferencias emitidas por Cepropie desde Palacio Nacional son el eje articulador del mensaje gubernamental. El rating de la mañana es disputado por los protagonismos del Salón Tesorería y la oferta de los informativos de los medios electrónicos; en los medios públicos, de plano la Mañanera es el noticiero. Desde esa misma óptica oficialista, los espacios noticiosos carecen de veracidad, porque obedecen a la agenda particular de sus dueños.

¿Y los medios digitales, las redes sociales, las cadenas de WhatsApp son creíbles, objetivos, imparciales? Del infoentretenimiento a la memetización del discurso oficial, los voceros gubernamentales han alentado un ecosistema digital barato —en más de un sentido— que ha fracasado, si su intención era atraer a las audiencias, especialmente a los jóvenes.

Paradojas de la memecracia a la mexicana: la aprobación al Ejecutivo federal ha repuntado justo cuando su aparato de comunicación pasa por momentos críticos y la pandemia ha reenfocado los intereses de las audiencias. En el último año, los medios electrónicos —principalmente la televisión— han subido sus niveles de audiencia.

Efectos secundarios

PARALELOS. Han pasado dos semanas de la desaparición del empresario Alejandro Cossío Hernández de la escena pública. Luego de ser desmentido públicamente por el Fondo Ruso de Inversiones Directas y sin contar con el aval de Cofepris para importar las 4 millones de vacunas contra la Covid-19 que aseguraba haber adquirido, el mandamás de Construmedic emprendió una gira que lo llevó a San Salvador, Quito y Buenos Aires con su portafolio de biológicos, sanitizantes y equipos médicos. Mientras consigue sus objetivos, a través de su hermana Martha Eugenia, ha comenzado la integración de una lista de interesados en comprar las dos dosis de la Sputnik V necesarias para la inmunización, previo pago de 1,200 pesos y la cesión de datos personales —domicilio actual y CURP— que deberán entregar los autorizados, quienes acudirán a una farmacia cercana al Jardín. Por sus audacias recientes, pero sobre todo por su declarado antilopezobradorismo y sus constantes quejas contra la Cuarta Transformación en Veracruz, ha llamado la atención de las autoridades federales.

CONEXIONES. La Red de Ciudades Resilientes y Orbia firmaron una alianza para ofrecer soluciones innovadoras para la gestión sostenible del agua y el saneamiento, además de obras de infraestructura sostenible a urbes de Norteamérica, Europa y Medio Oriente, a partir de este mes.

Twitter@aguirre_alberto

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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