El actual momento histórico es crítico tanto para el mundo como para el país. Hay una crisis sistémica del capitalismo y de la funcionalidad de la democracia, de la efectividad de la política económica y de los liderazgos. Sus manifestaciones más evidentes son: la zona euro bordea la recesión, EU crece muy bajo, el desempleo es un alarmante común denominador y hay indignación social.

La crisis sistémica del capitalismo se produce cuando prevalece el pensamiento único y por la desregulación del sistema financiero.

Empieza con EU, que antes de 1999 era regulado por la ley Glass-Steagall, la cual protegía los ahorros de millones de personas. Al ser derogada por la presión de Wall Street, se abrió la puerta a las enormes bancarrotas del 2007 y el 2008. El problema subsiste y será difícil tener una nueva regulación de los sistemas financieros que separe a la banca comercial con la de inversión, debido a la resistencia política y económica de Wall Street y sus equivalentes en los países avanzados.

La funcionalidad de la democracia está vulnerada porque las élites del poder no asumen una responsabilidad en favor del bienestar físico de la población. El poco avance logrado en algunos países obedece a excepcionales acciones de gobiernos para alcanzar un grado modesto de justicia económica. También son los gobiernos elegidos democráticamente los que pueden hacer algo para evitar que las locuras financieras conduzcan a callejones sin salidas. Asociada a la opaca regulación bancaria está la fuerza depredadora del narco en los países productores, consecuencia de la pobreza, debilidades institucionales, vacíos del Estado y de una demanda creciente en los países consumidores.

La efectividad de la política económica se encuentra con problemas de rigideces que desestiman el desarrollo de la socialdemocracia escandinava y el new deal de Franklin D. Roosevelt. En vez de asimilar estas experiencias, los gobiernos acuden a la austeridad cuando tienen la opción de realizar obras de infraestructura para crear empleos y regenerar las actividades económicas. En AL, este tipo de inversiones, según la Cepal, cayó de 3% del PIB en los 80 a 1% del PIB ahora. Se necesita invertir 5% del PIB anual en infraestructuras para superar la insuficiencia de los vagones y líneas del Metro, carreteras llenas de hoyos, barrios sin alcantarillado, casa rurales sin electricidad, sistema ferroviario precario. El crecimiento económico requiere de mejores transportes y comunicaciones.

Gran tarea para Peña Nieto. Pero hay una base macroeconómica estable y potencialidad de usar recursos exteriores debido a que nuestra deuda externa es baja.