El primer Paquete Económico que presentará —a más tardar el próximo 15 de diciembre— para su aprobación al Poder Legislativo el presidente Andrés Manuel López Obrador es la verdadera prueba de fuego de su gobierno.

Todos los analistas, calificadoras de riesgo, inversionistas, empresarios y en general sectores productivos están a la expectativa de este primer paquete económico que incluye los Criterios Generales de Política Económica, La Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Todos esperan conocerlo para comprobar en los hechos, con cifras y datos concretos, hacia dónde va el nuevo gobierno de México que ha declarado la guerra al neoliberalismo.

Y la reacción de los mercados estará en función de lo que adviertan en este Paquete Económico.

Las dudas

¿El gobierno de López Obrador mantendrá la responsabilidad fiscal?, ¿no gastará de más respecto de lo que ingresa al gobierno?, ¿no se endeudará de más?, ¿no aumentará impuestos?, ¿le alcanzará para llevar adelante los numerosos programas sociales y las costosas obras de infraestructura como el Tren Maya, las pistas de Santa Lucía, y la refinería de Dos Bocas, entre otras?

Hasta ahora, la enumeración de todos ellos y su reiteración, en los últimos discursos, han provocado incertidumbre.

¿Por qué? Simple y sencillamente todos los observadores tienen duda de que ¡alcance para todo!

Por eso es que más allá de los discursos del presidente Andrés Manuel López Obrador en el Congreso y el zócalo, el foco de atención de todos los involucrados en el sector económico y financiero aguarda con especial atención el primer Paquete Económico obradorista.

Urzúa, a contrapelo

Las dudas en torno al contenido del Paquete Económico se generan a partir de la insistencia del presidente de México de realizar una amplia gama de programas sociales y las obras de infraestructura.

Estas declaraciones han eclipsado las del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, quien ha sostenido que presentará un Paquete Económico que mantendrá las finanzas públicas superavitarias.

De hecho ha mencionado un superávit de 1% del Producto Interno Bruto para el 2019.

El titular de las finanzas públicas ha refrendado su compromiso con la disciplina fiscal y reconocido que el nuevo gobierno recibe del gobierno saliente de Enrique Peña Nieto finanzas públicas sanas.

Contrario a lo que ha dicho el presidente López Obrador, en el sentido de que recibe un país en bancarrota.

Lo cierto es que el secretario de Hacienda realiza su tarea a contrapelo, no sólo de las intenciones y declaraciones del presidente López Obrador.

También va a contrapelo y con el “fuego amigo” de las bancadas de los partidos Morena y del Trabajo, en la Cámara de Diputados, que han anunciado iniciativas, como proponer regular comisiones bancarias o la que propone desaparecer a las afore o la que propone usar las reservas internacionales, que han derribado a los mercados y han generado depreciación cambiaria.

Además de la pérdida de confianza y credibilidad por parte de los mercados.

Decisiones riesgosas

Urzúa ha tenido que salir a tomar acciones para enfrentar consecuencias de decisiones presidenciales que están afectando a los mercados y al mismo tiempo generan pérdidas.

Dos de ellas son: 1.- La venta del avión presidencial, en la que el gobierno pierde al traspasar una operación convenida a través de un esquema de arrendamiento. Perderá el activo y perderá dinero.

2.- La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, que de inmediato tendrá un costo de 120,000 millones de pesos, más los 1,800 millones de dólares que se está buscando colocar en los mercados para recobrar los bonos verdes, con los que se financió originalmente su construcción.

Además de ese costo económico, y el que se acumule eventualmente, hay que considerar el daño en imagen, credibilidad y confianza del gobierno mexicano en los mercados financieros mundiales.

Moody’s, advertencia

Eso, independientemente de que todavía está por verse el éxito o fracaso de la estrategia que busca con la recompra de bonos y el peligro de que la agencia calificadora Moody’s los degrade al nivel de “bonos chatarra”.

Ayer esa calificadora advirtió que todavía existe esa posibilidad y, en la medida de que se concrete, los bonos verdes del NAIM estarían a expensas de los fondos buitre.

Por lo pronto la misma agencia anunció que reduce su evaluación sobre la sustentabilidad del bono verde. Es decir sobre los 6,000 millones de dólares emitidos en bonos verdes cuyos fondos se deben ir a proyectos sustentables.

Da por hecho que el aeropuerto en Texcoco no será construido y los fondos no se usarán para financiar proyectos verdes. En consecuencia reduce la valuación de sustentabilidad, pero sin efecto en la calificación crediticia.

Además, el analista soberano de Moody’s, Jaime Reusche, advirtió que el “colchón” financiero que dejó Enrique Peña Nieto se le acabará a AMLO el próximo año 2019.

ATISBOS

DEMOCRATIZACIÓN.- La directora general de la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), María Ariza, escribió y envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador en la que le dice que es posible democratizar al mercado de valores con una mayor participación de empresas medianas y pequeñas y más mexicanos que inviertan en proyectos gubernamentales o privados.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.