El PIB preliminar al primer trimestre se contrajo 3.8% en forma anual. Si bien es la manera convencional de compararlo, sería más útil contrastarlo con la tendencia productiva si no hubiese habido el Covid-19. O sea, ¿Cómo se compara el desempeño económico actual con la tendencia pre pandémica? Es posible hacer un análisis elaborado y riguroso de esto último. Sin embargo, una aproximación rápida es revisar que esperaban los analistas de la encuesta de expectativas del Banco de México para el PIB de 2020 y 2021 en enero del año pasado. Dichas expectativas fueron de 1% y de 1.7%, respectivamente.

Es decir, ésa era la tendencia sin pandemia que se esperaba para la economía. Entonces, en vez de comparar la contracción de -8.5% en 2020 con la baja de -0.1% del PIB en 2019, si comparamos la caída del año con la tendencia sin pandemia de 1%, tenemos otra dimensión de la afectación de la recesión..

El análisis podría extenderse por sectores para percatarnos de la divergencia sectorial en relación con la dinámica sin la pandemia. El cierre de actividades económicas y el distanciamiento social han creado cambios importantes en los hábitos de consumo de la población, así como en muchas de sus costumbres de interacción social y laboral. Ello ha hecho que las características de algunos sectores productivos se hayan modificado. Una incógnita es si la mayoría de los cambios en los hábitos de consumo, trabajo y producción se mantendrán bajo condiciones post pandemia.

Por otro lado, la inflación durante la primera quincena de abril fue 6.05% en términos anuales. Es verdad que, como se explicó, el porcentaje luce elevado por el efecto aritmético de comparación al haber sido muy bajo el dato inflacionario de hace un año. Pero, aun así, la inflación muestra una dinámica propia por encima del efecto de la base.

Una razón es que es diferente el mecanismo de formación de precios por parte de comerciantes y empresas en una recesión que con el rebote de la actividad económica. La respuesta de los precios ante una contracción de la demanda por la pandemia implicó que muchas empresas, en la medida de sus posibilidades, absorbieran los incrementos de costos de los insumos para no transferirlos a los consumidores y no perder participación en el mercado. Era importante mantener estables sus precios. Los precios de muchos insumos se presionaron debido a incrementos en los costos de fletes, transportes y escasez debido al rompimiento de cadenas de suministro.

Ahora que las condiciones productivas están tendiendo a estabilizarse, las empresas están determinando su pricing nuevamente tomando en cuenta con mayor precisión su ecuación costo/precio. Con ello, balancean sus precios de acuerdo con la expectativa de utilidad, condiciones de competencia y capacidad de transferir costos al precio final que paga el consumidor. Todo ello significa que, para analizar la inflación, ahora se deberá poner mayor atención al mecanismo de formación de precios relativos, es decir, al comportamiento microeconómico de los fijadores de precios.

@frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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