Si Pemex se pone las pilas sus proveedores dejarán de sufrir y tendrán dos ventajas muy importantes: los extranjeros recibirán dólares completos y los pagos se harán inmediatos y no a 180 días.

El fondo Greensill Capital tiene disponibles para el mercado petrolero mexicano 2,000 millones de dólares y de esa manera ayudar a las empresas a sobrevivir el bajón del mercado petrolero internacional. Pemex hizo parte de la chamba: logró descuentos y pagos a largo plazo; dos medidas que se tomaron en todo el mundo. Sin embargo, el resto de las petroleras no tuvo la serie de problemas de capital que Pemex enfrentó por el abandono que tuvo entre el 2010 y el 2014.

La manera en que funciona Greensill Capital requiere, necesariamente, que Pemex meta a sus proveedores en su lista de pagos; una vez ahí es el fondo quien se encarga de cobrarle a la petrolera y las empresas pueden cobrar sus facturas en el corto plazo. La llegada de 2,000 millones de dólares son recursos frescos que permitirán reflotar a la industria petrolera mexicana y el esquema de factoraje financiero; son el único intermediario financiero que cubre 100% de las facturas y que paga dólares puros y duros. Las cosas están mejorando, ligeramente, en la confianza en los mercados. La colocación de bonos de 5,500 millones de dólares a 6.25% fue muy bien recibida y luego el anuncio de la OPEP.

Pemex ganando mucho, perdió todo; fue sobreexplotada por la SHCP y ahora es cuando se pagan las consecuencias. Sus números son terribles y la gerencia está muy presionada para resolverlos; de ahí que los atrasos en los pagos a proveedores sean comunes y cuando hay dinero los pagos se hacen de manera tardía.

No hace mucho, en septiembre pasado, Cotemar, una de las empresas navieras de mayor tradición en el sector petrolero, andaba con el santo de espaldas y a punto de despedir a sus cerca de 7,000 empleados.

La junta directiva de Greensill Capital está por anunciar que han decidido reducir aun más sus tasas y así dar oportunidad a los proveedores a que recobren confianza de que Pemex paga y va para arriba, y de que la industria petrolera en México, aunque sufrió un shock, nunca estuvo en riesgo.

Puede ser la recta final de la crisis. Puede ser.

Buzos.

1. Alguien debe explicaciones largas sobre lo que está ocurriendo en el mercado gasolinero. En Houston nos cuentan que Pemex está comprando gasolina a precio spot porque no hizo una planeación correcta sobre la demanda de invierno y le quieren colgar el muertito a Roberto Revilla Ostos, encargado de despacho de Pemex Logística, pero en realidad es un asunto que le corresponde a Isaac Volin, director de PMI (un ex-Black Rock) pero más que nada a José Manuel Carrera Panizzo, ex director de PMI y actual encargado de las Alianzas de Pemex.

2. Los choques más divertidos en el tema de pago a proveedores es que las oficinas de Juan Pablo Newman, de Finanzas, no se llevan bien con las de Miguel Ángel Servín, de Procura y Abastecimiento, y muchas veces las crisis que se han generado tienen que ver con estos dos que se mantienen enfrentados permanentemente.

3. Odebrecht repartió dinero en varios países latinoamericanos según una investigación que se hace en EU: sabemos que Perú y Argentina ya iniciaron investigaciones al respecto, pero en México, donde se supone que repartió 10 millones de dólares en sobornos en Pemex o CFE (aunque ganó un contrato en Pemex Refinación cuando su director era Miguel Tame), no hay nada al respecto.