Luz de la oscuridad, brillo de la espada .

Chou Lao

Se puede imaginar lo que sigue. Finalmente se reúnen 10 o más grandes empresarios, Slim, Harp, Hernández, González, Sada, Zambrano y otros que respondieron a la convocatoria que ellos mismos se hicieron. Ahí están no para hablar del futuro , algo muy abstracto que dejan al gobierno y a los partidos políticos. No, ahora ellos quieren apretar el botón de la posibilidad, de las posibilidades. Han tomado la decisión que se encarna en una voluntad muy concreta, tanto que si bien ella va mucho más lejos, por lo pronto se mide en las cifras anotadas en una de las hojas de la carpeta en donde brevemente se describe el Proyecto México.

Ya se dieron entre ellos las conversaciones requeridas, ya hicieron cuentas, ya analizaron los números y hasta entraron en contacto con las grandes empresas globales que, como una propuesta, también se enumeran en una de las hojas del documento que hasta ese día se ha manejado con la máxima discreción.

Proyecto México: convertir la alta tecnología en palanca del crecimiento del mercado interno y de una reinserción en la economía global. Cinco ramas acordes con una vocación acreditada: software e informática, nanotecnología, Tecnologías de la Información, químico-farmaceútica y energía. Se abrirán plantas y empresas nuevas, y las globales instalarán aquí varias de las suyas.

Se debe mantener la competitividad en manufacturas; se ha de continuar atrayendo inversiones en maquila de alta tecnología; pero, llegó el momento de producir mercancías y servicios de alta tecnología: programas, máquinas, artefactos, medicamentos, técnicas. Grandes empresarios e inversionistas han logrado elevar de manera permanente la rentabilidad de sus inversiones.

Adelantan ahora el paso hacia otros terrenos. En menos de cinco años esa rentabilidad se duplicará y un amplio segmento del mercado laboral se transformará cualitativamente. Entre todos invertirán 10,000 millones de dólares, en este inicio de un acelerado proceso de reindustrialización del país.

Eso no es todo. Han trabajado por igual acuerdos con universidades y tecnológicos públicos y privados, para que anualmente egresen 1,000 doctores en las distintas ingenierías y en bioquímica, física y matemáticas.

Cada año, de aquí en adelante, pues cada una de las nuevas empresas será al mismo tiempo un centro de investigaciones avanzadas en su ramo. La alta tecnología jala no sólo toda la estructura productiva sino, igualmente, educación y cultura. Sería una recimentación efectiva de la sociedad.