El estratega pide no menospreciar a los rivales, pero ¿realmente podremos derrotar a nuestra egolatría?

La Selección Mexicana de Futbol es una de las más antipáticas de América. Hace años la BBC de Londres documentó algunos motivos de por qué cae mal el Tri y aquí algunos de ellos: por la arrogancia de sus jugadores, por el desprecio de la prensa deportiva a los rivales, por creer tener un estatus que no tiene, por ser la más poderosa económicamente (sólo superada en este punto por Brasil), porque los resultados deportivos son más fracasos que éxitos.

Lo que pretende Juan Carlos Osorio, técnico de México, no parece sencillo aunque tras su primera práctica lo haya dicho: No vamos a menospreciar a nadie . Cuántas veces no ha escuchado en diferentes procesos premundialistas que respetarán, que no se confiarán, que darán todo en los partidos eliminatorias. Y nada, eso sigue ocurriendo.

Si hacemos un ejercicio de memoria, quizás la última eliminatoria más épica que ha vivido México después del Mundial de 1986 (donde fue sede) es la previa a Estados Unidos 1994. México llegaba a El Salvador con respeto para enfrentar a un equipo donde todavía jugaba el mítico Mágico González, se tenía cierto temor de ir a Honduras y Canadá nos tuvo a un tris de no regresar a un Mundial. Luego, el negocio creció y también la percepción de que somos los mejores de Concacaf y empezaron los problemas.

Para Francia 1998 se llegó con cierta tranquilidad, pero no se acabó como primer lugar. Para el 2002 se sufrió, para el 2006 La Volpe nos devolvió todo a la normalidad, pero para el 2010 y el 2014 otra vez estuvimos en las cuerdas.

Osorio dice que se entrevistó con Jorge Campos, Cuauhtémoc Blanco, Alberto García Aspe, Luis García, precisamente la generación que vivió el cambio de respetar al rival a desdeñarlo. Y también es verdad que los jugadores gracias a las condiciones del negocio optaron por cuidar las piernas. Si un economista le dice que la Selección mexicana vale 101 veces más que su rival del viernes, El Salvador, ¿por qué tendría que arriesgar de más?

Hace tiempo que la antipatía que genera México es la principal motivación de los rivales en el área y eso les ha bastado para darnos sustos casi mortales. No hay duda que las diferencias económico-administrativas son abismales con Centroamérica y el Caribe, pero eso no es suficiente para ganar partidos.

Osorio propone algo que no ha ocurrido en los últimos 20 años: respetar al rival y como consecuencia en ese tiempo perdimos algo: el respeto de los demás.

Hace tiempo que se mofan de nosotros, que nos echan en cara que no somos más los gigantes, que nos ganan en casa. Los países centroamericanos no sólo dejaron de vernos como el más temible (que eso en realidad es lo de menos), pero ya no hay más respeto a lo que representa la selección y eso tiene mucho que ver con cómo los desdeñamos.

Osorio cree que con un discurso o varios será suficiente para cambiar ese punto. Es un gran reto para su retórica, ¿qué tan convincente será?... pero tiene razón, el respeto al rival engrandece tus éxitos, te crea una imagen de ética respetable, te genera confianza, te hace ver elegante. Juan Carlos hace lo correcto tratando de entrar al subconsciente del seleccionado nacional para convencer y demostrar la valía de la Selección.

¿Es verdad que la diferencia entre México y El Salvador es de más de 100 veces? Los jugadores creen que sí, la prensa que sí y lo mejor es salir a la cancha a demostrar que eres mejor y en ese escenario todo puede suceder, ganar, empatar o perder, pero si te plantas frente al oponente diciéndole que estas ahí para un juego de igual a igual (no sólo como ocurre con las potencias), seguro empezarás a ganarte el respeto que has perdido.