Coneval, el órgano responsable de evaluar los programas sociales de los gobiernos, está bajo fuego presidencial.

En los últimos días el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dejado clara su intención de desaparecerlo.

Y es muy probable que si no logra desaparecerlo, por lo menos lo debilite al extremo.

El cese fulminante del secretario ejecutivo, Gonzalo Hernández Licona, no fue un hecho aislado.

Las declaraciones del jefe del Ejecutivo posteriores al relevo forzado en Coneval no dejan dudas respecto a que, como a otros órganos reguladores, lo ve como caro e inservible.

La animadversión presidencial respecto de los órganos autónomos ha sido una constante en el discurso y la acción presidencial.

Lo vimos desde antes de que este gobierno lo fuera formalmente.

Sin tomar posesión de su cargo todavía, Rocío Nahle pidió la renuncia a los presidentes de las comisiones Nacional de Hidrocarburos y Reguladora de Energía: Juan Carlos Zepeda y Guillermo García Alcocer.

El primero dimitió. El segundo decidió defender la autonomía reguladora y fue objeto de tremendo “embate presidencial”, del que con todo y las severas acusaciones que le imputaron a él y sus familiares, logró salir indemne legalmente porque su honorabilidad resultó un escudo impenetrable.

Hasta que con el tiempo no le quedó otra más que renunciar.

Ya como gobierno, el partido en el poder intentó “resectorizar” los órganos autónomos en la Secretaría de Energía, para neutralizarlos. Vino el escándalo nacional e internacional, pero la campaña en contra no cesó.

Con la salida de García Alcocer, se registró un “recorte de personal” de áreas sustantivas del órgano regulador.

En paralelo, la sociedad mexicana atestiguó un espectáculo deprimente. Se difundió por la televisión un “proceso” de “prueba” de conocimientos de una terna de personas, que a propuesta presidencial, serían comisionados en la Comisión Reguladora de Energía.

Su ignorancia y soberbia fueron evidentes. A pesar de ello, se mantuvo la decisión del Ejecutivo y la CRE está integrada mayoritariamente por personas que por lo menos no cubren el “perfil” para el cargo de comisionados.

Ahora Coneval está bajo fuego presidencial.

Hernández Licona realizó, en los últimos meses, la defensa presupuestal del órgano regulador.

Venía advirtiendo que Coneval no estaba en contra de la política de austeridad del gobierno de la Cuarta Transformación, pero que tenía que hacerse de tal forma que no afectara su estructura operativa.

Si se realiza tal y como lo propone el gobierno federal, advirtió en su momento, está en riesgo su existencia.

Sus advertencias y declaraciones públicas incomodaron y vino su cese fulminante.

No sólo lo renunciaron sin mayor explicación, le pidieron que anunciara él mismo a su relevo.

Luego vinieron las declaraciones presidenciales que intentaron demeritar lo evidente: que corrieron a Hernández Licona por oponerse a la política de austeridad.

Todavía más, vinieron las declaraciones públicas del presidente de la República en las que denunció lo “oneroso” del órgano regulador.

Coneval, ya con su nuevo secretario ejecutivo José Nabor Cruz, emitió un comunicado en el que rebate todas y cada una de las aseveraciones presidenciales y explica el crecimiento en la planta de personal.

Para el presidente de la República, en lugar de tener un órgano como Coneval, podría destinarse ese presupuesto a combatir la pobreza.

El discurso del jefe del Ejecutivo en contra de Coneval es el mismo que ha utilizado en contra de otros órganos reguladores: son muy caros, son órganos que “se pusieron de moda” en otros gobiernos. Los descalifica y pone en duda su utilidad.

En defensa de Coneval han declarado el subgoberandor de Banxico Gerardo Esquivel, quien ha sido asesor cercano de López Obrador.

Y Mario Delgado, otro hombre muy cercano al presidente de la República.

A pesar de todo, de facto el gobierno de la Cuarta Transformación está logrando si no eliminar, por lo menos debilitar a los órganos reguladores que sirven de contrapeso a los gobiernos.

Después de ellos, ¿quién sigue? El presidente López Obrador también se ha pronunciado en contra del Inegi.

Y en el ámbito legislativo ha causado enorme preocupación la intención de dotar a Banxico de un mandato dual, para que el banco central también procure el crecimiento económico, como ya alguna vez lo planteó el presidente de la República.

¿Quién sigue?

ATISBOS

PUNTO.- Como un punto a favor de la dirigencia empresarial, en particular del Consejo Coordinador Empresarial y del Consejo Mexicano de Negocios que presiden Carlos Salazar y Antonio del Valle, se consideró la apertura de la petroquímica para la inversión privada. Pero también como un avance logrado por el jefe de la Oficina Presidencial, que encabeza Alfonso Romo. Dicen quienes están cerca, que Romo está logrando, poco a poco, hacer valer sus puntos de vista en favor de la inversión privada. Veremos.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.