La organización en torno de un negocio rentable es sin duda uno de los factores clave del éxito de cualquier empresa, particularmente cuando ésta se conforma de pequeños productores rurales.

Así, de acuerdo con un estudio publicado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) las organizaciones en el sector rural más innovadoras y exitosas alrededor del mundo presentan tres características clave: 1) fuerte relación intragrupo, 2) relaciones intergrupales y 3) vinculación extragrupo.

Lo anterior genera redes de negocio que permiten el crecimiento y desarrollo de las empresas.

Así, la primera característica representa las relaciones horizontales entre pequeños productores, en donde éstos tienen la oportunidad de participar activamente en la toma de decisiones, ejercen liderazgo y comparten los conocimientos y experiencias que posee cada uno de sus integrantes, ejemplo de este tipo de relaciones pueden ser identificadas en las cooperativas, en las cuales se moviliza a los pequeños productores alrededor de las necesidades y objetivos comunes y se desarrollan capacidades para la toma de decisiones y actuación colectiva.

Las relaciones intergrupales se presentan entre grupos similares de productores con intereses comunes, por ejemplo federaciones u organizaciones de segundo nivel. Por medio de este tipo de relaciones se reduce la fragmentación de las organizaciones de pequeños productores, factor que facilita el acceso a mercados (con el volumen y calidad deseado), y a servicios financieros. Asimismo, permite a los pequeños productores adquirir activos que de comprarlos en grupos más pequeños serian costosos y poco rentables.

La vinculación extragrupo muestra relaciones verticales entre los grupos de pequeños productores y otras empresas y organizaciones que presentan intereses comunes, por ejemplo en la agricultura de contrato es posible identificar la vinculación de los productores y las empresas comercializadoras y/o la agroindustria.

Así, esta relación brinda la oportunidad a las organizaciones de pequeños productores a obtener mejores condiciones de acceso a mercados y de obtener recursos, conocimientos y tecnologías.

Así, la evidencia sugiere que para crear y consolidar organizaciones sostenibles de pequeños productores es necesaria la presencia de una serie de motivaciones que parten del interés individual a los valores comunes que forman el principio de identidad. Lo anterior les permite convertirse en motor de su propio desarrollo.

*Lizbeth Uribe es Subdirectora de Evaluación de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]