El precio del maíz amarillo de Estados Unidos comercializado en el Golfo aumentó 45.1% en tan sólo 34 días. La cotización física del grano pasó de 244.3 dólares por tonelada en junio del 2012 a 354.5 dólares por tonelada el 20 de julio, su máximo histórico. Sin lugar a dudas, el factor que mayor influencia ha tenido en esta evolución es la sequía.

En particular, los reportes climáticos han generado la perspectiva de un menor volumen comercializable al final del ciclo, provocando con ello el incremento del precio internacional. De acuerdo con el informe de avance de cultivos publicado el 16 de julio, 71.0% de la superficie se encuentra en etapa de floración.

Esto representa un importante retraso toda vez que el año pasado, a la misma fecha, tan sólo 28.0% de la superficie se mantenía en esta condición.

Lo anterior se asocia con la peor sequía que ha enfrentado la franja maicera estadounidense desde 1956, misma que se pronostica que se prolongará durante los próximos tres meses. Es muy temprano para estimar el daño que causará este fenómeno en la producción. Sin embargo, el mismo informe ubica 38.0% del maíz sembrado en condición pobre o muy pobre, cuando el año pasado, a la misma fecha, sólo 11.0% de la superficie se reportó en esta condición.

La coyuntura internacional tendrá un efecto en el mercado nacional pero el incremento en precio no se reflejará de inmediato.

México cuenta actualmente con la producción del ciclo otoño-invierno. Asimismo, a partir de octubre y hasta enero del 2013, se contará con la producción del primavera-verano, por lo que se prevé que los precios en centrales de abasto no se vean impactados en el corto plazo.

A pesar de ello, llama la atención que algunos sectores propongan la aplicación de controles al mercado de maíz.

Es necesario recordar que la experiencia de precios de garantía demostró que no sólo no se logró proteger al consumidor del alza en precios, sino que llevó al sector maicero mexicano a una profunda descapitalización.

Las condiciones de apertura económica favorecen la competitividad basada en la productividad y no en la intervención gubernamental.

Hoy en día, ante la menor competitividad de las importaciones de maíz, se prevé que aquellos productores que decidieron invertir en insumos de calidad y paquetes tecnológicos validados se verán beneficiados con ganancias adicionales.

Asimismo, se espera que la producción nacional de temporal repunte ante la actual temporada de lluvias y se mantenga un abasto normal del mercado nacional.

*Marco Antonio Cabello Villarreal es subdirector de Diseño de Programas de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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