Tenemos que recordar que el dinero siempre es un recurso escaso. Incluso para quienes lo tienen en abundancia. Debe recordar que las deudas nos quitan flujo de efectivo, y por lo tanto recursos disponibles para otras cosas

 

A lo largo de los años, he tenido la fortuna de evaluar la situación financiera de muchas personas. Cuando lo hago siempre trato de indagar más allá, trato de entender la manera de pensar, las conductas y la forma como cada uno de ellos se relaciona con su dinero. Así, he podido darme cuenta de que muchas veces se puede mejorar la vida de manera sustancial si uno empieza por aceptar su realidad y a ver las cosas desde una perspectiva distinta.

De manera constante me encuentro con personas que hallan cualquier pretexto para explicar su situación financiera. ¿Qué te hizo caer en ese nivel de endeudamiento? Una respuesta común es: “la verdad es que no me alcanza con lo que gano”. Muchas veces esto se puede traducir en “tengo un nivel de vida que no puedo pagar”.

Hace un tiempo, me tocó ver a un chico que había decidido independizarse y dejar de vivir con sus padres. Trabajaba en una buena empresa en Santa Fe y, por lo tanto, con tres de sus amigos, compañeros de trabajo, decidieron rentar un departamento por esa zona. La renta era de 25,000 pesos al mes, lo cual significaba que cada uno ponía 6,250 pesos.

Cuando él tomó la decisión, le pareció un precio justo por lo que estaba recibiendo. El problema es que su ingreso mensual (ya libre de impuestos y prestaciones como descuento por fondo de ahorro) era de 12,000 pesos al mes. El costo de la vivienda, para él, excedía la mitad de lo que ganaba.

El problema es que también tenía otros gastos. Estaba pagando su carro, con una mensualidad de 3,000 pesos. Más el costo de la gasolina, mantenimiento, verificaciones y seguro. Cada día laboral comía en la calle y de vez en cuando bajaba por su café. Se gastaba en promedio 100 pesos diarios —2,000 pesos al mes considerando 20 días hábiles.

Entonces, hagamos cuentas: 6,250 pesos de renta + 3,000 de mensualidad de coche + 2,000 de gastos diarios de comida (sólo días laborales) = 11,250 pesos. Si además metemos otros gastos como gasolina, salir de repente al cine o alguna fiesta, pasear con la novia, comida los fines de semana, entre otras cosas que los chicos suelen hacer, es claro que no le alcanza de ninguna manera con su ingreso mensual.

Obviamente no es fácil bajar este nivel de gastos. El coche es imposible porque hay un crédito que se tiene que pagar. Mientras tanto no se puede vender. El departamento se puede dejar y buscar una vivienda más económica (o incluso volver a casa de los padres, en este caso particular). Pero nadie quiere quedar mal con los amigos y la gente, instintivamente, busca la manera de conservar lo que tiene (un depa padre en Santa Fe representa también un asunto aspiracional).

En este caso específico, este muchacho entendió qué era lo que tenía que hacer. Intentó primero conseguir un aumento, pero no fue factible por el tiempo que tenía laborando en la empresa y porque no coincidían los tiempos con los periodos de revisión. Luego decidió informarles a sus amigos que seguiría con ellos hasta cumplir el año del contrato de renta, pero que después se mudaría. Mientras tanto redujo sus demás gastos al mínimo: dejó de comprar cafés, algunos días llevaba comida de casa, etcétera.

Ejemplos como éste hay muchísimos: personas de todos los niveles socioeconómicos que viven más allá de sus posibilidades y que encuentran cualquier cantidad de pretextos para justificar su propia situación: “no gano lo suficiente”, “no me alcanza”, “a mis hijos les doy todo, quiero lo mejor para ellos”, “los bancos son unos ladrones”, “es que me recomendaron comprar ese producto”, entre muchos, muchos otros.

Pero ¿qué hay detrás de cada uno de ellos? ¿Cuál es la realidad? Hay que asumir la propia responsabilidad sobre la situación que estamos viviendo y empezar, a partir de ello, a ordenar nuestra vida financiera.

Tenemos que recordar que el dinero siempre es un recurso escaso. Incluso para quienes lo tienen en abundancia. Precisamente por eso es tan importante administrarlo correctamente, recordar que las deudas nos quitan flujo de efectivo y por lo tanto dinero disponible para otras cosas y pensar más allá del final de esta quincena.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com