Es muy común que en cada inicio de año, el gobierno cambie de proveedores debido al arranque de nuevos contratos anuales derivados de las últimas licitaciones.

Eso en el sector salud suele resultar algo delicado, dado que significa cambio de dispositivos médicos en función del tipo de tecnología que usa la empresa ganadora, normalmente diferente de la empresa que surtía previamente.

Uno de los ámbitos donde este cambio se vive en forma crítica y lastimosa es entre los pacientes con insuficiencia renal que reciben terapia de diálisis peritoneal o hemodiálisis. Son procedimientos muy delicados que implican uso de dispositivos distintos.

Es increíble que cada compañía use un tipo de catéter diferente y no sean compatibles para las tecnologías que usa una y otra. Muchos otros sectores industriales han llegado a acuerdos sobre el uso de plataformas comunes para, sin dejar de ser competidores, puedan tener un mejor aprovechamiento de sus tecnologías. Es el caso de los cajeros automáticos o de los puntos de venta para la recepción de tarjetas bancarias en los establecimientos comerciales que usan plataformas comunes para la recepción de plásticos en todo el mundo.

La pregunta es: ¿por qué esa homologación de plataformas tecnológicas no ha sido posible entre las empresas internacionales proveedoras de tecnologías médicas? Quizá no han tenido los suficientes incentivos, o quizá sus incentivos están al revés...

El punto es que al menos en la enfermedad renal, cada año muchos pacientes son sometidos a cambios de catéter para poder seguir recibiendo su terapia, y ello deriva en un alto riesgo de infecciones.

En México, son cerca de 70,000 pacientes renales los cubiertos por la salud pública con terapia de diálisis peritoneal o hemodiálisis que deben estar muy vigilados en estas primeras semanas del año si es que les tocó cambio de dispositivo.

En particular el IMSS, dirigido por José Antonio González Anaya, es el que tiene la mayor responsabilidad, porque le toca atender a alrededor de 60,000 pacientes con insuficiencia renal, pero también debe estar muy pendiente este inicio de año el ISSSTE, que cubre a cerca de 7,800 pacientes renales, así como los hospitales de Sedena, los de Pemex y los de la Secretaría de Marina (Semar).

Y hay que recordar que en las últimas licitaciones de fin de año hubo grandes cambios entre compañías ganadoras, entre las que se encuentran Pisa, Baxter y Fresenius; entre ellas se reparten la gran mayoría de la proveeduría de terapias de sustitución de la función de riñones.

Es muy relevante evitar al máximo en este inicio de año las infecciones entre los pacientes renales prevalentes. México tiene uno de los niveles más bajos de sobrevivencia entre estos enfermos (cinco años respecto de 10 o 15 años de sobrevida registrada en otros países), y ello obedece precisamente a lo común de las infecciones. Aunque hay que mencionar también que un factor importante es el nivel de cuidado que el propio paciente debe tener y aquí un papel fundamental son las condiciones de pobreza en que vive la mayoría de derechohabientes.

Benavides promueve vacuna antiinfluenza de GSK

Se nota que el grupo de origen inglés Walgreens Boots Alliance ya tiene ahora sí firmes las riendas de la red de Farmacias Benavides en México. Entre una de sus nuevas ofertas está la aplicación de vacunas contra influenza estacional durante el pico de esta enfermedad en pleno invierno. Benavides se alió a la farmacéutica GlaxoSmithKline para brindar vacunas a precios accesibles contra influenza que incluirá la aplicación gratuita en más de 50 sucursales en los estados de Coahuila, Distrito Federal, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas.