Segunda y última parte.

En la primera parte hablamos de algunas trampas muy comunes, como los meses sin intereses hasta para las compras que normalmente no lo requerirían (como el supermercado o lo que nos acabamos de comer en un restaurante). También mencionamos los créditos instantáneos que se ofrecen a tasas de usura, los famosos “tiempos compartidos” y las famosas “pruebas gratuitas” en servicios de suscripción.

Hay, sin embargo, muchas otras tretas diseñadas para sacarnos nuestro dinero a través de distintas tácticas. Continuamos la lista con ellas:

5. Inversiones fraudulentas. Ésta es una trampa muy común en estos días: nos llegan ofertas para invertir nuestro dinero a un interés muy por arriba del mercado. Nos inundan con palabras como “inversión segura”, “sin riesgos”, o el “secreto mejor guardado de los ricos”.

Muchas veces se trata de pirámides o de inversiones no reguladas, compañías que quizá funcionen unos meses y cuando la gente empiece a pedir su dinero de regreso, desaparezcan sin dejar rastro. Si algo suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.

6. Proposiciones de negocio no solicitadas. Todos los días me llegan correos electrónicos en donde me dicen que gané la lotería o una herencia millonaria de un tío lejano. Hay otros que vienen como una proposición de negocios: un banquero de un país africano requiere sacar una varios millones de dólares y necesita usar una cuenta bancaria de “alguien de confianza” como nosotros para hacerlo. Nos promete dividir buena parte de ese monto simplemente porque le “prestemos” nuestra cuenta.

Muchas personas se engancha con esta gente; la promesa de recibir una cantidad tan grande, que le puede cambiar la vida a cualquiera, es muy atractiva. Por eso la gente se ciega. Curiosamente, lo que hacen estos estafadores es pedirnos dinero para cubrir “gastos legales y bancarios” para poder hacer la operación. Es decir, nosotros terminamos enviando dinero a ellos, posteriormente desaparecen.

7. Ganar en un concurso no solicitado. Suelen ser estafas por teléfono: llaman aparentemente de una estación de radio diciendo que ganamos un concurso. Son gente muy hábil, que simula estar en vivo (detrás se escuchan fanfarrias). El premio es atractivo: suele ser un automóvil. Después nos dicen que “no colguemos” para darnos indicaciones para obtener el premio. Suelen pedir que uno vaya a una tienda cercana, compre tarjetas de prepago y les demos los códigos. Ahí cuelgan, obteniendo su ganancia.

Hay otros que son más bien trampas para ir a una presentación de tiempos compartidos: llaman y dicen que “gracias a sus compras con su tarjeta Visa” uno se ganó un crucero por el Caribe. Simplemente me tengo que presentar en cierta dirección, a cierto horario, para reclamarlo.

8. Llamadas de extorsión telefónica, que lamentablemente se han vuelto frecuentes. Llaman para decir que tienen secuestrado a un hijo o que son de la Familia Michoacana. Lo mejor en estos casos es colgar inmediatamente y reportar el hecho al 088. Nunca quedarnos en la línea porque ahí es donde nos envuelven o nos buscan sacar información. Posteriormente, si es necesario, hacer contacto con nuestro familiar o ubicarlo a través de su dispositivo móvil (toda familia debe tener activada su ubicación, siempre, más en un país como el nuestro).

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com