Primera de dos partes

Durante muchos años he escrito que la vida está llena de tentaciones. A final de cuentas, a eso se dedican la mercadotecnia, la publicidad y las distintas reacciones psicológicas que nos llevan a desear algo o a no querer perdernos de una “gran oportunidad”.

Mucha gente recibe, todos los días, una gran cantidad de ofertas vía correo electrónico, teléfono o redes sociales. Es frecuente que los títulos sean frases como: “No te querrás perder esta gran oportunidad”, o “los mejores beneficios son para clientes exclusivos como tú”. Desde ahí uno se ve tentado a saber más y el contenido nos termina de enganchar.

Aquí ocho trampas financieras que vale la pena evitar:

1. Meses sin intereses en cosas que deberías pagar de contado, por ejemplo, las compras de la semana en el supermercado o una cena en un restaurante. Incluso ropa o boletos de un concierto. ¿De verdad piensas que vale la pena comprometer parte de tu ingreso durante el siguiente año por una comida que ya digeriste o por un espectáculo que ya disfrutaste?

Quienes me conocen saben que yo evito los meses sin intereses a menos que sean absolutamente necesarios. Prefiero planear de manera anticipada por las cosas. ¿Quiero cambiar mi lavadora? Mejor ahorro durante 12 meses y luego la compro, con el dinero en mano, buscando siempre la mejor oferta y una buena relación calidad-precio.

2. Tiempos compartidos. Ésta es una trampa muy frecuente. Uno viaja a un hotel y de repente nos invitan a desayunar y nos regalan 300 dólares en el spa, simplemente por atender una presentación que nos llevará una hora de nuestro tiempo. Suena atractivo, porque tiene trampa: quieren vendernos un tiempo compartido.

Si uno ha tenido esta experiencia, sabrá que se trata de una presión horrible para cerrar. De hecho, cada vez que uno dice “no”, llegan con una “oferta especial sólo para nosotros” y con un descuento “único e irrepetible” que no se lo ofrecerían a nadie más.

Los tiempos compartidos son una trampa porque valen un montón de dinero y encima uno tiene que pagar una cantidad fuerte de mantenimiento cada año, los use o no. ¿Posibilidad de hacer intercambio? Claro, pero hay que pagar un monto adicional. Si uno hace cuentas, no agregan ningún valor y, por el contrario, nos generan una obligación.

3. Suscripciones o pruebas “gratuitas”. Ésta es una táctica relativamente novedosa de venta. Muchas aplicaciones móviles o sitios web nos ofrecen un periodo de prueba gratuito. El problema está en que tenemos que meter desde antes nuestros datos de tarjeta de crédito. Las compañías apuestan por que a la gente se le olvidará cancelar antes de terminar el periodo de prueba y podrán así cargarnos la suscripción completa. Y muchas veces eso es exactamente lo que sucede.

4. Créditos instantáneos. En México hay ciertas empresas que ofrecen préstamos inmediatos de bajo monto y a plazos muy cortos, pero con tasas de interés altísimas (superiores a 400 por ciento). Por ejemplo, si uno pide 1,000 pesos, al cabo de un mes tendrá que pagar poco más de 1,400 en total. Por eso es tan importante contar con un fondo para emergencias, para nunca caer en este tipo de deudas.

En la siguiente columna hablaremos de otras cuatro trampas financieras que debemos evitar a toda costa.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com