Tan aguda es la trama de la empresa Oceanografía e implicados en actos de lavado de dinero, que han recurrido a uno de los mejores bufetes de abogados del país, no solo de la Ciudad de México, que subió al estrellato a fines de los 90’s por defender delincuentes de cuello blanco’’, logrando sacar de prisión más temprano que tarde por pifias de la Procuraduría General de la República (PGR) de entonces a sus clientes.

Hoy el Agente del Ministerio de la Federación, al frente de nuevo de otro ilustre priísta, Jesús Murillo Karam, arremeterá contra el socio mayoritario de Oceanográfica, un fanático, no aficionado del futbol: Amado Yáñez Osuna y su socio Martín Díaz Álvarez, que trasquilaban’’ el salario de más de 10,000 de sus trabajadores y transar al fisco e IMSS.

De fuente directa, nos precisan que la representación legal’’ de los vinculados a esos hechos y sobre quienes la PGR o futura Fiscalía General de la Nación, si se tardan mucho, claro, en solicitar las respectivas órdenes de aprehensión, nos comentó que se solicitó a ese consorcio prestigiado de abogados sus servicios.

Los apellidos de ese grupo de abogados, algunos de ellos con nexos al Partido Acción Nacional (PAN) suenan así: Zínser-Esponda-Gómez Mont’’, uno de ellos llegó a ser hasta Secretario de Gobernación, eso ustedes adivinen, no es difícil y comparten las mismas ambiciones que el ExJefe’’ Diego Fernández de Cevallos, uno de sus mentores.

Por qué se atribuye un resonado éxito a dicho bufete. Nada más porque defendieron intereses, tirar acusaciones y lograr la libertad: Carlos Cabal Peniche, Jorge Lankenau, Gerardo de Provoisin, Raúl Salinas de Gortari. Podríamos continuar con nombres, pero sería facilitar el trabajo de otros. Que fueron acusados y pagaron una gran cantidad de dinero ¡en dólares! Pero menos de lo que malversaron o robaron.

¿Cómo lo sabemos? En ese época, no había San Google’’ o se había creado la página de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) o Consejo de la Judicatura Federal (CJF). El reportero tenía que trabajar. Ir a los reclusorios donde se ubican los juzgados Federales. Leer’’ bajo respectivas artimañas los libros de proceso y amparo, que cambiaban todos los días.

En ese terreno, se conoció en ese tiempo a los jóvenes’’ abogados. No sólo graduados de la Escuela Libre de Derecho, sino de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ellos litigaron’’ en ese entonces ante los medios de comunicación los procesos de sus defendidos y aunque no lo crean, recuperaron algo’’ de lo que robaron bajo tecnicismos y las laxas leyes promulgada por los Legisladores, que también eran ignorantes como los de ahora.

Esto gracias a la perversa’’ relación abogados-poder. Algunos de los mencionados participaron en crear’’ Leyes, aprobadas después por el Constituyente. Y cuando el fabricante del candado, elabora también la llave, pues sabe cómo abrir las rejas de la prisión’’.

La relación reportero-abogado en ese entonces también forjó otra relación entre otros ilustres litigantes, no menos brillantes como: José Luis Nassar Dawn y Eduardo Luengo Creel, que inventaron los litigios’’ en los medios de comunicación, quienes forjaron otra época.

Vamos pues. Nos comentaron que los de Oceanografía llegaron al bufete mencionado, entregaron cajas de archivos ¡¡¡UF!!! Para que sean revisados, analizados y auscultados, para que les digan: sí hay posibilidad de triunfo O siquiera esperanza’’.

Tengan por seguro será positivo. Porque los abogados practicantes’’ de ese bufete, cuando los jefes’’ estaban ocupados para llegar al estrellato’’, ahora son quienes propusieron gran parte la Reforma de Justicia Penal’’ de junio del 2008, que no falta nada para ser adversarial en su totalidad en junio del 2016 y se cobraran facturas.

COMMODATO

Y crean o no. Las reformas para atacar esos delitos, siguen siendo del PRI y PAN, como marca la historia: Liberales y Conservadores’’, el resto, que estuvieron y votaron esas reformas, sólo son comparsa y bailan al son que les toquen, pero protestarán al final.