A finales de abril, Gabriel Zaid escribió en una nota editorial: Es imposible que la fuerza pública esté a todas horas, en cada metro cuadrado del territorio, en los cielos y los mares del país. Pero es posible tener el control absoluto de puntos decisivos: aduanas, bancos, notarios y cárceles .

Las disposiciones anunciadas el martes por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público van precisamente dirigidas a prevenir que haya lavado de dinero a través de las ventas de divisas en efectivo que el público pueda hacer a los bancos, casas de cambio y centros bancarios.

Se sospecha que entre ese gran público que vende dólares en billetes ha habido agentes que realizan las transacciones con la intención de blanquear o lavar fondos sucios. Ha corrido el rumor de que durante algún tiempo, la banca ha estado captando cantidades muy grandes del billete verde que después debía reenviar físicamente a Estados Unidos.

De ser ciertos estos rumores (y cabe señalar que no tenemos razones para creer que no lo son), las autoridades hicieron bien en reac­cionar de la manera en que lo hicieron. Sin embargo, tampoco procede caer en la ingenuidad de pensar que la medida anunciada erradicará el lavado de dinero.

Como lo apunta el ingeniero Zaid en su artículo, hay otros canales y formas mediante los cuales las bandas criminales pueden blanquear sus fondos.

Cabe anticipar respecto de esta medida al menos dos reacciones. La primera en razón de que es probable que afecte a algunos agentes económicos que estando en la legalidad y actuando de buena fe resulten perjudicados. La segunda porque los agentes ilegales que aprovechaban la manga ancha de los bancos para recibir efectivo gringo tendrán que buscar nuevos canales para lavar su papeliza verde, muy propablemente originada en actividades delictivas.

Con su entrada en vigor, la medida dará necesariamente lugar a acomodos y adaptaciones por parte de los participantes en ese mercado, en el cual se venden dólares en efectivo. En un extremo, quizá resulte cierto lo que ya dijeron algunos diputados en el sentido de que va a surgir un mercado negro del billete verde.

Desde el ángulo económico, lo que aflorará ahora, será una situación en la que el dólar en efectivo será muy abundante y podrá adquirirse a cotizaciones por debajo del tipo de cambio general. Como quien dice, una manifestación más de la ley de la oferta y la demanda.

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