Donald Trump debuta como flamante integrante de la campaña presidencial de López Obrador.

La premisa, una bomba. Así lo entendió Luis Videgaray al leer los seis tuits que escribió el presidente estadounidense entre los pasados domingo y lunes con los que amenaza a México por la inseguridad en la frontera. La correlación en geopolítica es el artículo número uno de cualquier tratado diplomático. Es decir, ha llegado el momento en que cualquier crítica, y sobre todo acción, de parte de Donald Trump contra México, se convierte en obsequio de oro para López Obrador, el más etnocéntrico de los candidatos presidenciales.

López Obrador se remojó los bigotes y acto seguido lanzó el anuncio del que podría ser el acto más mediatizable de su campaña: una cadena humana a lo largo de la frontera en protesta al envío de la Guardia Nacional (militares) estadounidense.

Entre el portafolio de manejo de crisis, Videgaray regresa a México con la felicitación de Trump a México por interrumpir el Viacrucis Migrante en Oaxaca y los matices descritos en su comunicado del miércoles con palabras de la secretaria de Seguridad Nacional de Trump: que los militares de la Guardia nacional no portarán armas, que no podrán deportar a inmigrantes, que sólo apoyarán a la Patrulla Fronteriza, y lo importante para “normalizar” el escenario: que Obama y Bush tomaron la misma decisión que Trump, enviaron militares a la frontera.

Del portafolio de manejo de crisis, no era optativa la presencia del presidente Peña, es obligatoria.

La alianza de facto entre Trump y la campaña de Obrador no puede ser tolerada por el residente de Los Pinos. Bajo los canales de comunicación estratégica, Peña Nieto tuvo que citar a López Obrador durante su mensaje de ayer. Claro, y también a Anaya, Zavala y Meade. Sin embargo, lo importante era interferir el canal electoral de Obrador. Lo hizo diciendo: “Andrés Manuel López Obrador afirmó que necesitamos una relación de amistad y cooperación para el desarrollo. No el uso de la fuerza. No muros. No apostar a una mala vecindad”.

Peña Nieto, entre líneas, le dijo a Obrador que es el presidente de México quien articula la política diplomática. De ayer en adelante, Peña Nieto tratará de neutralizar el rasgo etnocéntrico de Obrador a través de mensajes nacionalistas; de retórica barnizada de unidad nacional. Es posible que Videgaray se lo comunicara a Kushner.

El nacionalismo es la viagra electoral; de Argentina a China y de Polonia a México, el discurso de “unión nacional” es un tanque de emociones que, en el caso de las elecciones mexicanas, dispara en contra de Donald Trump. Llegó el momento de la “venganza” frente a Trump. ¿Se acuerdan de su eslogan preferido, “mexicanos violadores”?

El 17 de febrero del 2012, Felipe Calderón organizó un performance en la frontera en contra de Obama: “No more guns”, le restregó de manera publicitaria. Obrador sí es capaz de orquestar una cadena humana en la frontera. Peña y Videgaray lo saben. Quien no se lo imagina es Trump.

Es Meade quien mejor conoce las claves de la diplomacia. Tendrá que tejer una buena estrategia junto a Eduardo del Río y Daniel Millán, de lo contrario, Obrador monopolizará la atención emocional frente a Trump.

El tiempo se agota.

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.