El verano pasado la inflación al productor en Estados Unidos superaba 7% anual, lo que hacía temer que los precios al consumidor tuvieran algún impacto, a pesar de la desaceleración que experimentaba la economía en esa segunda mitad del año pasado.

Eran los días en que Muammar Gaddafi se aferraba al poder y castigaba la falta de lealtad de Europa con su causa cerrando la llave de las exportaciones petroleras.

Eran, pues, las temperaturas más altas de la Primavera Árabe, que encontraba su éxtasis en un país petrolero.

Los precios del hidrocarburo, en especial el Brent del Mar del Norte, experimentaban incrementos sustanciales.

Gaddafi terminó con un balazo en la cabeza, muerto con la misma violencia con la que gobernó, y con su muerte se enfriaron también los precios de los combustibles.

La inflación al productor en Estados Unidos ha regresado a niveles de 3.3% en febrero pasado. Y, seguramente, el dato que habremos de conocer hoy de los precios al consumidor confirmará que ése no es tema por ahora en la economía estadounidense.

De hecho, el comportamiento inflacionario del inicio del año fue exactamente como lo previo la Reserva Federal, cuando no se preocupó tanto por las presiones del cuarto trimestre y anticipó lo que hoy vemos. Pero, como todo esto es un círculo vicioso, resulta que las amenazas estadounidenses de emprender una acción militar contra Irán provocan que los precios del petróleo otra vez se presionen.

Sólo que ahora el impacto recae directamente en el referente de ese país, el WTI.

Otra vez, el precio de los energéticos, en especial el precio de las gasolinas vuelve a meterse entre los consumidores y su recuperación económica.

Es muy difícil para una economía de consumo como la estadounidense, diseñada para llevarse a cabo sobre ruedas.

Hoy, el promedio de venta de la gasolina regular en Estados Unidos es de 3.79 dólares por galón, que es un nivel que empieza a ser incómodo para una economía que muestra niveles frustrantemente lentos de recuperación, citando a Ben Bernanke.

Barack Obama debe moverse con mucho cuidado en esta agua pantanosa. Porque, de un lado, tiene la obligación de respaldar a su socio Israel en contra de Irán y sus evidentes planes de desarrollar armas nucleares.

Pero por otra parte, Obama tiene que cuidar que la inflación no le haga una mala jugada a la recuperación económica y, ?de paso, a sus planes de reelección. Así que, en lo que se decide una acción militar contra el régimen iraní, por lo pronto, Estados Unidos se juega un póquer en el especulativo mundo de los precios del petróleo.

Ayer por la noche, en la más fastuosa cena de gala que han ofrecido Barack y Michelle Obama en la Casa Blanca, el invitado de honor fue el primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, quien no tuvo empacho en aceptar que estudian liberar un poco de la reserva petrolera de ambos países para aliviar las presiones en los precios. La jugada, destapada una día antes en la prensa, es un poco de bluf para el especulativo mercado y un poco de mostrar el músculo petrolero.

Con la filtración a la prensa Washington pudo meter ayer el pie al río para medir la temperatura y lograron saber que el simple rumor tumbó los precios, hasta que la Casa Blanca desmintió la inminencia de abrir la llave de las reservas. Pero anoche el festejado Premier británico fue muy claro: Vale la pena considerar la posibilidad de usar las reservas , expresó Cameron.

Estados Unidos ha encontrado un camino para la recuperación económica que viene además acompañada de la creación de empleos, algo que no sucedió con el repunte del 2010.

Es muy difícil que la Casa Blanca deje ir esta posibilidad económico-política de tener estadounidenses trabajando y gastando y a Barack Obama despachando otros cuatro años en el Salón Oval.

Porque lo cierto es que Irán está en la mira de Estados Unidos. Y no hay manera de que permitan que sus enemigos den un primer paso, y menos cuando éste puede ser nuclear.

Por 1 dólar menos en cada galón que pague un estadounidense, bien vale la pena vaciar un poco las reservas, aunque más adelante se tenga que pagar la factura.