Obama es el primer Presidente que gana la reelección con una tasa de desempleo superior a 6 por ciento. El paro está en 7.9 por ciento.

El 4 de noviembre del 2008, cuando Barack Obama fue elegido Presidente, el Dow Jones estaba en 9,319.83 unidades. Ayer, día de su reelección, cerró en 13,112.44. El candidato de la indignación ante Wall Street resultó clave para que la Bolsa de Valores de Nueva York haya producido ganancias de 40% en estos cuatro años.

Barack Obama se ganó el respeto del mundo financiero al que criticó como aspirante. En el camino perdió el rumbo que lo conectaba con los grupos menos favorecidos. Tiene menos popularidad que la que tuvieron George W. Bush, Bill Clinton o Ronald Reagan cuando fueron reelegidos. Mucho de esto se debe al desempeño sin lustre de la economía. Del 2009 a la fecha, Estados Unidos ha vivido la recuperación más pálida que se registra desde la Gran Recesión de 1929.

Las encuestas de AP indican que sólo 25% de los estadounidenses considera que están mejor ahora que hace cuatro años; 75% considera que la economía está mal o muy mal. Sólo 39% piensa que va mejorando. La mayoría piensa que Mitt Romney está mejor calificado que Obama para manejar la economía, pero no confiaron en él para otorgarle el mandato. Le dieron otra oportunidad al afroamericano.

Obama es el primer Presidente que gana la reelección con una tasa de desempleo superior a 6 por ciento. El paro está en 7.9 por ciento. El número de desempleados ronda los 13.4 millones.

De ellos, 4 millones llevan más de un año sin conseguir empleo. Esta cifra es tres veces mayor que la que había en el 2008. Una persona que pierde su empleo tarda 39 semanas en conseguir otro trabajo.

El 1% más rico de Estados Unidos tenía 20.7% de los ingresos totales en el 2007. El candidato Obama prometió un cambio en el 2008.

No supo, no pudo o no quiso lograrlo. La inercia en favor de la concentración de la riqueza en Estados Unidos se mantuvo. Los activos de 1% crecieron 11% durante la recuperación en el 2009 y el 2010. Los del 99% restante se incrementaron sólo 0.2% en el mismo periodo.

El estadounidense promedio culpa a George W. Bush de los males de la economía. En eso coinciden con algunos de los expertos más influyentes, entre ellos Paul Krugman. El presidente Obama recibió una economía en terapia intensiva, con la industria automotriz en quiebra y el sistema financiero al borde de la insolvencia. Su mayor mérito es haber generado políticas públicas que permitieron el rescate de los grandes de Detroit y la supervivencia de Wall Street.

Eso es bueno, pero no suficiente. Estados Unidos ha perdido competitividad en mercados clave y liderazgo en la solución de la crisis internacional. ¿Cómo mirar hacia fuera con tantos problemas internos? Ése es uno de los desafíos de ser superpotencia. En el corto plazo, Obama deberá enfocarse a resolver el precipicio fiscal. Si no lo hace, algunos recortes presupuestales entrarán en vigor en enero próximo.

Eso podría hacer caer la economía hasta 4% en el 2013 y mandar al mundo al infierno económico.

Más allá del precipicio fiscal, un área con gran potencial de mejorar es la política comercial. En décadas ninguna administración ha tenido un conocimiento tan pobre del comercio , indica The Economist.

Si hay un cambio en la política comercial, México podría verse beneficiado. Nuestro intercambio comercial suma 1,300 millones de dólares diarios, pero ni siquiera fuimos actor de reparto en la disputa electoral.

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