La discusión sobre neutralidad de redes históricamente se ha centrado en argumentos relacionados con los derechos del consumidor a la libre expresión. Desde una perspectiva regulatoria, el debate se ha enfocado en tres puntos principales: transparencia (como los ISPs implementan normas de monitoreo en sus redes), bloqueo (legalidad de bloquear o degradar contenidos específicos) y segmentación (priorizar por tipo de paquetes). El objetivo común de estos tres acercamientos es sencillo: evitar la censura y/o discriminación de contenidos. Indudablemente, es necesario que los gobiernos adopten algún tipo de medida que garantice la libertad de expresión de sus usuarios, sobre todo cuando la experiencia internacional cuenta con ejemplos de empresas como AT&T Mobility o Comcast en EU que han bloqueado comunicaciones de sus clientes.

Aunque a paso lento, el debate sobre neutralidad de red se está convirtiendo en América Latina en un tópico frecuente de discusión. Hasta el momento, lo que se observa en los mercados es una polarización del discurso. Por un lado, los entes reguladores que tratan de emular los principios de neutralidad que por años han sido discutidos en mercados desarrollados y que han sido esbozados recientemente en legislaciones de Chile, EU y Países Bajos: no discriminación. Por otro lado, los proveedores de servicios de telecomunicaciones exigen que cualquier norma sobre neutralidad de redes considere los costos de ofrecer servicios en que incurren los operadores.

Los avances tecnológicos deben forzar a los reguladores a reconsiderar la visión generalizada de que neutralidad de red debe ser interpretada como poder cursar tráfico sin ningún tipo de restricciones a los proveedores de contenido. Obviamente, no es una tarea sencilla pues se tienen que alinear los derechos de los usuarios con la realidad económica de las empresas. Este último punto es más urgente cuando se refiere a la neutralidad de redes inalámbricas de servicios móviles, pues su estructura de costos para el despliegue es diferente a la de una red cableada. En especial, cuando en muy poco tiempo se observará un fuerte crecimiento en la demanda de servicios OTT de video para dispositivos móviles iniciada y que ya ha comenzado a ser atendida por empresas como Netflix. Indudablemente, esta evolución en el uso de datos tendrá fuertes implicaciones para los modelos de negocio de los distintos actores de la industria móvil.

La tendencia del negocio indica que todos los proveedores de servicios OTT lanzarán una versión móvil de sus servicios que les permita incrementar exponencialmente sus ingresos por publicidad y/o subscripción. Además, es cuestión de tiempo para que algunos de estos proveedores que no cuentan con una operación de telecomunicaciones decidan entrar en alianzas con los operadores móviles para, al menos, intentar adquirir una participación de mercado importante. Durante los próximos años se observará en México un acercamiento dual al modelo de negocios de video bajo demanda por redes móviles. Por un lado, proveedores tradicionales que hayan adquirido una importante cuota de mercado intentarán asegurar su posicionamiento por medio de alianzas con operadores locales. Por otro, empresas como Telefónica y América Móvil lanzarán al mercado sus propias ofertas para intentar incrementar los ingresos que derivan de la distribución de contenidos. En el caso de América Móvil se espera que el operador expanda por la región durante el 2012 su servicio bajo la marca Claro Ideas Entretenimiento que ya utiliza en Argentina y Uruguay. Estos dos modelos de negocio no son excluyentes.

Un recientes estudio de mercado de Signals Consulting destaca que la apuesta por OTT de video no implica una canibalización a los servicios de broadcasting de señales abiertas sino un servicio premium que en los próximos años forzará la evolución del mercado de TV restringida. Además, la ventaja que poseen las señales de TV abierta es la no utilización de las redes del operador para que los usuarios accedan a sus contenidos, lo que las hace prácticamente exentas de las futuras discusiones sobre neutralidad de red que inevitablemente cautivarán la atención de los reguladores latinoamericanos por los próximos años. Por último, el arribo de servicios OTT de video móvil estimulará la inversión en redes de descarga de tráfico (como Wi-Fi o las llamadas femtocells que ya son comercializadas para clientes residenciales en Europa y EU) y ayudarán a posicionar a la fibra óptica como principal solución para brindar servicios de backhaul en las redes 3G/4G de los operadores móviles.

*José F. Otero es presidente de Signals Consulting