Las organizaciones no lucrativas deben migrar de modelos basados en la caridad y garantizar su propia permanencia.

En la actualidad, el mismo camino hacia la sustentabilidad que hemos planteado para organizaciones lucrativas deben seguirlo las organizaciones de la sociedad civil (OSC).

Durante muchos años se consideró que las OSC, al no presentar una característica lucrativa, debían financiar su operación y programas sociales por medio de donativos, pero nunca generar programas de autosustentabilidad; incluso éstos podrían desvirtuar la naturaleza de la organización.

Hoy se debe diferenciar entre realizar actividades lucrativas y de autosustentabilidad. Está probado que no hay caridad o donativos que alcancen para cubrir la demanda social de sectores con altas carencias, a la vez que no hay suficientes OSC que puedan complementar la acción gubernamental para luchar en contra de la pobreza y sus impactos en salud, educación, desarrollo, etcétera.

Las OSC suelen competir por donativos escasos como sucede con las empresas en términos de clientes, cuando coinciden en un mercado altamente competido. Por ello, sin dejar de buscar donativos, la nueva tendencia es que las mismas OSC busquen programas autosustentables que les permitan la permanencia de la organización y la consecución de sus metas sociales.

Por ejemplo, Fundación Mexicana del Riñón AC (FMR), por medio de su programa Apoyo con Medicamentos de la Insuficiencia Renal Crónica, ha realizado acuerdos con los laboratorios más importantes productores de medicamentos de la insuficiencia renal crónica y, en una combinación de donación y compra por parte de la Fundación, ha logrado establecer precios lo suficientemente atractivos para que los pacientes que no tienen seguridad social ni dinero tengan un gran ahorro adquiriéndolos con cuotas de recuperación en la FMR. Esta cuota permite a la FMR volver a comprar el medicamento y pagar los gastos de operación del mismo programa, haciéndolo sustentable. Este programa salva y mejora vidas y ha multiplicado su ayuda exponencialmente.

Otro caso de éxito es el de La Fageda, en Cataluña, España, donde un psicólogo logró, incluso, convertir una iniciativa social enfocada a cuidar y ayudar a personas con desórdenes mentales en una empresa productora de yogur premium que hoy le da empleo a todos los enfermos mentales de la región. Por una parte, logró que por medio de un trabajo realmente productivo los enfermos mejoraran, mientras que por la otra generó autosustentabilidad para la organización y consiguió mucho mayor impacto social.

En el futuro destacarán las organizaciones sociales que generen programas autosustentables, como la FMR, así como las que se conviertan en empresas sociales, como La Fageda. La constante será que este sector social migrará de modelos basados en la caridad a modelos profesionales capaces de combinar la operación tradicional vía donativos con herramientas que generen sustentabilidad y permanencia a las organizaciones, así como crecimiento y relevancia al sector.

*Profesor y Director del Área de Entorno Político y Social del IPADE.

?Twitter: @ipade