El presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), Mony de Swaan, es un hombre generoso al que le gusta gastar a manos llenas. Bueno, por lo menos cuando el dinero no es suyo sino del erario público. No sólo gusta de pagar generosos honorarios a sus amigos por trabajos que bien pueden ser realizados al interior de la dependencia, sino también, en un acto de humildad y reconociendo implícitamente que no sabía nada de telecomunicaciones antes de que su amigo Juan Molinar Horcasitas –en flagrante violación a la ley– lo impusiera como Presidente de la Cofetel, contrató a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –por la módica suma de 70,000 euros– para que le explicara de qué va la cosa.

El lunes la OCDE presentó con bombo y platillo su reporte al buen Mony, en el que nos indica lo que todos sabemos ya desde hace muchos años. Pero, bueno, nunca es tarde para aprender aunque entre la OCDE, los amigos y la ignorancia, a los contribuyentes nos hubiera salido más barato que el presidente Calderón cumpliera la ley y hubiese designado a alguien con experiencia en telecomunicaciones.

Pero analicemos el reporte de la OCDE y llegue usted a sus propias conclusiones. Nos dice que la telefonía fija está dominada por Telmex, quien tiene 80% del mercado, y la móvil, por Telcel, quien posee 70 por ciento. Mony no lo sabía, por eso tuvo que preguntar. ¿Usted lo sabía?

También parece que Mony, nuestro aplicado alumno, nunca ha pagado una factura telefónica o de celular, porque recién ayer se vino a enterar de que la deficiente competencia en esos mercados, incluyendo el de banda ancha, coloca a México en los lugares 34, 33 y 32 respectivamente, de los 34 países de la OCDE; que México ocupa el último lugar en términos de inversión per cápita, y que el costo promedio anual para las familias y empresas mexicanas por pagos excesivos llega a 13,400 millones de dólares al año. Inspirada, la OCDE concluye que este costo muestra pagos por arriba de los precios que deberían de ocurrir si hubiera competencia en telefonía fija, móvil e Internet.

Mony quería aprender pero le salió el tiro por la culata. La OCDE también descubrió el hilo negro y el agua tibia: tanto la Cofetel como la Comisión Federal de Competencia (CFC) han actuado más como frentes que bloquean la competencia, favoreciendo –sin querer, pienso yo– a las dos empresas cuyo dominio en el mercado le era desconocido al Presidente de la Cofetel. ¿Será? Esperemos a ver qué es lo que resolvió la CFC respecto de la inversión de Televisa en Iusacell, empresa que detenta sólo 4% del mercado.

Pero lo que sí va a sacar chispas es la conclusión de la OCDE en el sentido de que Telmex no debe recibir autorización para prestar servicios de televisión, a menos que esté sujeto a una adecuada regulación asimétrica, que exista evidencia de que cumple con ésta y que no recurre a impugnaciones o apelaciones judiciales para demorar o suspender su cumplimiento.

Al senador Fernando Castro Trenti, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República, le parece que la nula experiencia de Mony de Swaan en el sector telecomunicaciones y su manejo discrecional de la Cofetel han causado una crisis sin precedentes.

Yo, honestamente, no creo que sea para tanto. En realidad esta crisis inició con la llegada de los panistas al poder y el arribo del arquitecto Cerisola (exempleado de Telmex) a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Es cierto que a Mony de Swaan le gustan los reflectores y tiene urgencia por desviar la atención respecto de los contratos que generosamente regaló a sus amigos, pero también lo es que la Cofetel es un órgano colegiado y los otros cuatro comisionados no han caído en su juego. No obstante, las afirmaciones del senador Castro Trenti son graves y no pueden pasar desapercibidas:

( )La semana pasada fuimos testigos de una airada discusión sostenida entre el presidente Mony de Swaan y la mayoría de los consejeros de la Cofetel, en lo que llamaron una absurda manipulación mediática para imponer una agenda personal del Presidente, quien intentó presionar a sus colegas para votar un supuesto programa de concesionamiento de canales de televisión, que -después supimos por voz de los otros cuatro comisionados- carece de elementos suficientes que les permitan tomar una decisión estudiada.

La insistencia incisiva por impulsar retóricamente temas de la mayor relevancia para el país, como la transición a la televisión digital o la licitación de canales de televisión, deja claro que la Cofetel se ha convertido en una arista de planeación electorera del exsecretario Juan Molinar Horcasitas, aprovechando el cargo de su excolaborador y discípulo, Mony de Swaan .

¿Será? Por lo pronto, con todo y el dictamen de la OCDE bajo el brazo, Mony de Swaan habrá de comparecer ante el Congreso para explicar la penosa situación de las telecomunicaciones en nuestro país, los contratos con sus amigos y el batidillo al interior de la Cofetel que, supuestamente, preside.

*El autor es Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones AC, catedrático de la Universidad Iberoamericana AC y miembro del Consejo Consultivo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones. Las opiniones vertidas en el presente artículo se emiten a título personal y no representan la postura de las instituciones antes indicadas.