La promesa del equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador era que, tan pronto como la delegación estadounidense que estuvo en México le diera vista al presidente Donald Trump de la carta de peticiones del candidato ganador, se daría a conocer a la opinión pública.

Bueno, en lo que regresan de vacaciones López Obrador y los suyos, el presidente estadounidense ya se encargó de marcar el territorio y decir qué sí quiere y qué no quiere de la relación con el próximo gobierno mexicano.

Sí quiere imponer su estilo negociador y aislar a México de Canadá para tener un acuerdo bilateral de comercio a su medida. No quiere que el próximo gobierno de este país legalice las drogas. No vamos a respaldar esa política, dijo con mucha claridad la vocera Sarah Sanders.

Van dos veces que Donald Trump insiste en un acuerdo comercial bilateral, las dos después de acercamientos con López Obrador, la primera tras la llamada telefónica y la segunda tras el viaje de cuatro de sus funcionarios más cercanos.

Insisto en que está en los planes de Donald Trump romper la unidad trilateral de Norteamérica, porque está claro que a su entender es más fácil controlar a una contraparte solitaria que en conjunto.

Trump no gusta de tener pares, quiere ser la parte fuerte de la ecuación, el dominante.

Desde la campaña electoral, ha insistido en romper el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Había topado con pared con los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau. Pero con Andrés Manuel López Obrador cree tener esa oportunidad.

La relación subordinada que pretende Trump con México pasa por subirse al carro asistencialista que tanto gusta a los que llegan ahora al poder a nuestro país.

La propuesta de revivir un viejo plan sesentero de asistencia económica estadounidense a Centroamérica y el sur de México puede ser ese caramelo que tanto espera Donald Trump para cambiar espejitos por la sumisión mexicana en materia comercial.

Los morenistas de López Obrador deberían tener muy claro el juego perverso de Donald Trump, del divide y vencerás. Es el mismo que ellos aplicaron dentro del PRD para desfondar a esa izquierda y que también les dio buenos réditos en la derecha panista.

Incluso, los inexpertos gobernantes que vienen deberían ya tener claro que en Donald Trump no se puede confiar y que es capaz de hacer lo que sea con tal de cumplir su personalísima agenda comercial. Es capaz incluso de pasar encima de los intereses de las propias empresas de Estados Unidos que tanto pierden con su modelo proteccionista.

Hay una semana de tregua, suficiente para que el equipo del candidato ganador regrese de sus vacaciones y se pronuncie respecto a esta insistencia de Donald Trump de romper el TLCAN en dos partes.

Será el jueves de la próxima semana cuando el equipo negociador mexicano del actual gobierno regrese a Washington a retomar las pláticas del TLCAN. Para ese momento, debería haber una posición de López Obrador al respecto.

De lo contrario, los negociadores de Trump simplemente se echarán para atrás a esperar a que tomen posesión a aquellos que creen tener en la bolsa para imponer un tratado colonial de libre comercio.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Director de Noticias de Radio Fórmula

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios, especialmente a la radio. Actualmente, es Director de Noticias de Radio Fórmula, medio donde se ha forjado una exitosa carrera.

Es especialista en temas económico-financieros y comentarista en los más diversos espacios informativos de ese grupo radiodifusor, como en los de: Joaquín López Dóriga, Óscar Mario Beteta, José Cárdenas, Carlos Loret de Mola, entre muchos otros.