Para tener un buen año en México, existe una serie de factores específicos a los que se les debe prestar especial atención.

Inicia el año con renovadas expectativas de que la economía mexicana tendrá un mejor resultado luego del decepcionante 2019. ¿Qué esperar del año que inicia en materia económica? ¿Cómo incidirá la política en el desempeño de la economía? Esbozo cinco temas que considero que marcarán el rumbo del 2020.

Confianza empresarial. El año cerró con una ligera mejoría en el sentimiento general. La casi segura aprobación del T-MEC, el cumplimiento de las metas fiscales y la —aparente— buena relación entre las cúpulas empresariales y el presidente parecen abonar a ello. Sin embargo, como fue el caso durante el 2019, por la mañana el presidente se reúne con empresarios y por la tarde surge una nueva decisión de política pública que genera incertidumbre. Si se mira con cuidado, virtualmente todos los sectores económicos fueron impactados por decisiones políticas el año pasado y todo apunta a que el riesgo político seguirá presente en el 2020. A ello hay que sumar que las empresas estarán preocupadas y ocupadas por las nuevas leyes fiscales que entraron en vigor el 1 de enero. No será un año fácil para las empresas del país.

Pemex. Éste será un año crítico para la petrolera, pues el escrutinio de las calificadoras será más intenso que nunca. La producción de petróleo terminará el 2019 cerca de 1.7 millones de barriles, por debajo de las expectativas originales, pero cerca de donde comenzó el año. Prevalece, sin embargo, una elevada incertidumbre respecto a la meta de producción del 2020, lo que podría generar nerviosismo en los mercados y, eventualmente, acciones por parte de las calificadoras. Habrá que también seguir los números financieros de la empresa, ya que la rentabilidad de los proyectos parece haber pasado a un lejano segundo plano.

Sector energético. Durante el 2019 se especuló que el gobierno de AMLO cambiaría de opinión respecto a la reapertura de nuevas rondas petroleras y los denominados farmouts. Fue una ilusión que se prolongará durante el 2020, ya que el gobierno parece decidido a privilegiar a Pemex y CFE, a costa de la participación del sector privado.

Banco de México. Luego del aumento en el salario mínimo de 20%, Banxico será más cauteloso en sus decisiones de política monetaria, por lo que la esperada reducción en tasas de interés podría ser más gradual de lo originalmente previsto por el mercado. Al final del año, adicionalmente, el presidente López Obrador deberá enviar una propuesta para sustituir al subgobernador Javier Guzmán. Previsiblemente, saldrá un “halcón” y entrará una “paloma”. Las “palomas” dominarán, por primera vez, la junta.

Presidente empoderado. El presidente comienza el año con altos niveles de aprobación. Esa elevada legitimidad —más la debilidad de los partidos de oposición— le permitirán avanzar en consolidar “su agenda”. Veremos un Congreso muy activo en el 2020 con reformas que harán temblar a distintos sectores económicos y a instituciones clave en nuestro andamiaje democrático como el INE y el Poder Judicial.

Muchos temas más quedan en el tintero, pero, en resumen, éstos son los cinco factores de riesgo que considero que darán forma a la economía mexicana en el 2020.