Las reformas a las reglas de operación del programa de subsidios de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) expresan una nítida orientación para atender a los pobres. Reducen el nivel de ingresos para los beneficiarios del apoyo, otorgan más subsidio en acciones de bajo costo e incrementan el monto total en varias exhibiciones, con lo cual no sólo favorece la consolidación de la vivienda progresiva; también propicia saldos pedagógicos, al incentivar corresponsabilidad y coparticipación de los beneficiarios. Confirma la estrategia fundamental de exigir que todo subsidio tenga como contraparte crédito y de ahorro, aunque se trate de familias pobres.

Las nuevas autoridades de la Conavi se proponen incrementar la oferta para no afiliados de bajos ingresos. Nueva orientación de gran relevancia. El mayor volumen de subsidios se ha destinado a derechohabientes que adquieren vivienda con financiamiento del Infonavit y el Fovissste. De acuerdo con cifras de la Conavi, en el 2016 88% de los subsidios se destinó a derechohabientes de los fondos de vivienda.

En los esquemas de financiamiento para los no afiliados, la experiencia de la Banca Social y de las donatarias, ejecutoras del programa de subsidios, es relevante. Operan esquemas de ahorro y crédito accesibles y asequibles a los pobres, los diseñan a partir de sus posibilidades y no del costo de la vivienda. Del 2013 al 2016, las ejecutoras que forman parte de la Red de Productores Sociales de Vivienda atendieron 35,905 familias, 94% no afiliados.

La experiencia muestra que, sobre todo en familias rurales, la principal necesidad es la mejora de la vivienda. Familias que han tardado 20 años en construir una modesta vivienda ven que sus hijos, gracias al subsidio+crédito+ahorro, en pocos años tienen una vivienda digna, diseñada y adaptada a sus necesidades y en ocasiones construida por ellos mismos. El valor de esa vivienda es para sus habitantes mucho mayor que el valor de mercado. Nosotros la hicimos . Las familias quieren mejorar sus viviendas (construir baño, añadir cuarto, techar cocina que está al aire libre, construir barda para mayor seguridad, etcétera), y el subsidio de la Conavi viene como anillo al dedo.

Esta constatación obliga a las autoridades de la Conavi a darle prioridad a la estrategia participativa alrededor de la vivienda: autoproducción y mejoramiento son esquemas participativos. Los impactos del subsidio bajo estos esquemas son mucho más amplios. Dado que para una vivienda nueva -muchas, abandonadas- el subsidio es mucho mayor y tarda en llegar al beneficiario, el subsidio para autoproducción o mejoramiento beneficia a dos, tres o más familias que transformarán su casa. Además, estos subsidios entregados directamente al beneficiario generan empleos, dinamizan la economía local y elevan las capacidades de los propios beneficiarios.

Por tanto, el meollo es arribar a fórmulas que favorezcan a los pobres. Una política encaminada a mejorar la vivienda es, a todas luces, sumamente promisoria y de resultados visibles en la calidad de vida. Los impactos cualitativos de combinar dos estrategias: autoproducción y mejoramiento, tienen mayores alcances para los pobres que optar por vivienda nueva construida al margen de los usuarios.