No hay evidencia de que un país haya ganado la guerra en contra de las drogas. Lo factible es implementar estrategias para administrar el problema, pero nunca eliminarlo.

Si se elige la adecuada, se reducen los daños colaterales, que son la violencia y la corrupción, pero si se adopta la errónea, éstos se incrementan.

Siempre hay que dar la lucha contra el narcotráfico, ése no es tema de discusión, pero sí está a debate cuál es la estrategia que debe adoptarse sabiendo que se trata de un problema social que siempre va a acompañar a la sociedad. Ha sido así a lo largo de los siglos. 

La llegada del presidente Enrique Peña Nieto y la reelección del presidente Barack Obama abren la posibilidad para que sus gobiernos discutan a fondo la necesidad de replantear la estrategia seguida hasta ahora.

Al centro de la discusión está el garantizar la salud y la seguridad a los ciudadanos de ambos lados de la frontera.

Peña Nieto puede argumentar que el enfoque punitivo del anterior gobierno, que produjo 70,000 muertos, fracasó y ahora se hace más evidente que ése no es el camino para hacer frente al tránsito de las drogas, en particular la cocaína, al mercado de Estados Unidos.

La cuota de muertos no redujo la demanda y tampoco alteró los precios.

Los niveles de consumo en Estados Unidos no han bajado en las dos últimas décadas, aunque sí ha variado el tipo de droga en razón de modas y la incorporación de nuevos productos, que incluye fármacos.

A esto se añade que son cada vez menos los estadounidenses, sólo 29%, que piensa que el problema de las drogas es grave, el porcentaje más bajo en la última década.

El nuevo enfoque debe privilegiar reducir al máximo los niveles de violencia y no tratar de eliminar el mercado de las drogas en sí mismo, que de entrada es una lucha perdida.

El problema debe verse desde la propia especificidad: Estados Unidos, el consumo, y México, el tránsito y, marginalmente, la producción.  

La administración de Obama ha reconocido los límites del enfoque punitivo y tiende a centrase en uno preventivo, para abatir el abuso del consumo de drogas. Ante la legalización de la marihuana en los estados de Washington y Colorado, que contradicen la ley federal, expresó que no iba a hacer nada porque su gobierno tenía otras prioridades.

El gobierno de Peña Nieto ya no hace referencia a la lucha contra el narco, en esa línea debe mantenerse, pero todavía no es evidente cuál es la estrategia que está implementando para reducir los niveles de violencia.

Al inicio de su gobierno, tiene buenas condiciones para plantear a Estados Unidos adoptar una nueva estrategia de manera conjunta. La anterior terminó en un gran fracaso. 

Twitter: @RubenAguilar