De los cultivos de maíz del Medio Oeste de Estados Unidos, 78% está afectado por la sequía. Esto implica que bajen los pronósticos de producción.

El cambio climático no ayuda y los chinos empezaron a comer mejor, el mercado de futuros funciona como ruleta y, como complemento, los tanques de gasolina de muchos coches usan hoy productos del campo.

Esto ha provocado que los precios de los alimentos hayan tenido presiones importantes durante los últimos años.

La comida está cara y no volverá a bajar de precio. Los alimentos, como los energéticos, son cada vez más escasos ante una creciente demanda. Y, dentro de esta realidad, hay un producto específico que está por encender los focos rojos nacionales.

El precio del maíz está, otra vez, como en el 2008, en niveles máximos históricos. Esto implica que el principal alimento nacional enfrenta aumentos totalmente alejados del comportamiento de la inflación general y más lejos aún de los aumentos de los salarios.

Ya vimos en aquellos años de precios elevados del maíz cómo al nivel internacional había que agregar la especulación interna. Los precios de la tortilla, por ejemplo, se triplicaron y cuadruplicaron.

Como en este país cualquier tema tiene un alto uso político, el incremento del precio del maíz se utilizó como un obús en contra del gobierno de Felipe Calderón. Desde los medios, se hacía eco de las voces que denunciaban un tortillazo. Con ello impulsaron la especulación.

Y, a pesar de que ya pasaron las elecciones, lo que relaja un poco la confrontación partidista, de cualquier forma, hay grupos que permanentemente buscarán la manera de descalificar al gobierno federal.

México, durante todo el año pasado, sufrió la peor sequía de las últimas décadas, casi un siglo. Ahora, Estados Unidos reporta una baja considerable en las lluvias como no lo habían visto en al menos 25 años.

De los cultivos de maíz del Medio Oeste de Estados Unidos, 78% está afectado por la sequía. Esto implica que bajen los pronósticos de producción de esta importante región y, con ello, que aumente la especulación de manera inmediata en el mercado de futuros de Chicago.

En el 2010 un bushel de maíz (que son como 25 kilos del grano) costaba 3.50 dólares. A mediados del 2011 se disparó hasta los 8 dólares, bajó a 6 dólares hasta hace prácticamente un mes y, ahora, está de vuelta en los niveles máximos históricos.

Hablar de la tortilla como el producto afectado por este incremento mundial del precio del maíz es hacer referencia al principal producto que conocemos del grano, pero no es el único. De hecho, es un insumo intermedio en muchas industrias.

Además de los derivados del maíz, como el jarabe, totopos, panes, palomitas y demás, está el uso como alimento en la ganadería. Avicultores y porcicultores dependen del grano para alimentar a sus animales.

Esto implica que productos como la leche, el pollo o el cerdo aumentan sus precios porque sale más caro producirlos.

El maíz es también materia prima para endulzantes, que sirven para la industria de los alimentos procesados, desde pastelillos hasta refrescos.

También el maíz ha sido utilizado como generador de biodiésel. Cuando subieron los precios del petróleo, se les ocurrió empezar a llenar el tanque con la comida, lo que le quitó el elote de la boca a muchas personas al hacerlo más rentable.

Es imposible controlar los precios internacionales de los alimentos. Lo que puede hacerse es fomentar un aumento en la producción de aquellos productos escasos, como el maíz.

Algo que podría ayudar de forma notable a mejorar la producción es aceptar sin tapujos ni tabúes el uso de granos modificados, que son más productivos y resistentes. Pero ahí, como en tantas cosas en este país, la oposición ignorante pero estridente gana la partida.

Otra cosa que tiene que hacerse de inmediato es aplicar controles en los mercados al menudeo, no para fijar precios oficiales pero sí para castigar los aumentos producto de la especulación.

El gobierno que está haciendo ya sus maletas debió aprender la lección en aquellos años en que venían llegando y se quedaron atrapados en el tortillazo. Así que mientras ya deberían estar frenando los aumentos de precios, deberían también enseñar a los que llegan para que puedan frenar estos golpes al bolsillo.

Por lo pronto, los precios del maíz están de vuelta en máximos históricos. Y es que hay que ver que las cosas son así en la globalización: los precios de los tacos podrían incrementarse porque hace un calor excesivo en el Medio Oeste estadounidense.

ecampos@eleconomista.com.mx