La gran mayoría de las personas en México, madres y padres de familia, no piensa que algún día podría llegar a faltar. Nos falta, sin duda alguna, cultura de previsión

Una de las formas más puras del amor es el que sentimos por nuestros hijos. Es profundo e incondicional. Sabemos que su futuro depende en gran medida de nosotros y queremos, por lo tanto, hacer todo por ellos.

Muchas veces, sin embargo, no lo hacemos. La gran mayoría de las personas en México, madres y padres de familia, no piensa que algún día podría llegar a faltar, o que un accidente podría dejarlos en una situación de incapacidad para seguir generando los ingresos necesarios para mantenerlos. Nos falta, sin duda alguna, cultura de previsión.

Pues bien, siempre hay que tener las cosas en orden, por ellos y para ellos. Toda madre o padre debería tener un testamento en el cual nombren un tutor legal para sus hijos, en caso de que ambos llegasen a faltar. Esto implica una gran responsabilidad y por eso mismo debemos escoger bien quién será esa persona. Desde luego, hay que hablar con ella para saber si estaría dispuesta a hacer eso por nosotros. No hay nada peor que alguien que reciba una responsabilidad para la cual no está preparado.

Pero también deberíamos tomar previsiones económicas. ¿Quién los va a mantener en dado caso? ¿Quién pagará su educación? ¿Qué sucedería en caso de una invalidez total y permanente?

No, a nadie le gusta pensar que podrían suceder cosas malas. Pero desafortunadamente suceden, porque no tenemos la vida comprada. Si no la tenemos en orden, los más perjudicados van a ser ellos. Por eso hay que planear, para que en dado caso de que suceda lo peor, estén protegidos.

He sido testigo de situaciones muy tristes. Un amigo de la familia tuvo un infarto repentino: un día estaba bien, aparentemente saludable, y al otro lo estábamos velando. Su esposa, que era ama de casa, estaba triste pero también desesperada: no sabía cómo le iba a hacer para sacar a sus hijos adelante. Empezó a pedir prestado, se metió a trabajar, pero el ingreso que podía generar era muy inferior al que la familia estaba acostumbrada.

También he visto familias en donde fallecen ambos de manera simultánea, o bien en poco tiempo, por azares del destino. Si no hay un testamento en donde se nombre un tutor legal para los hijos, si no hay dinero para que continúen su educación, terminan en una situación tristísima. Su futuro depende de la buena voluntad de los familiares y en ocasiones, incluso, de un largo juicio familiar.

Nuestros hijos representan una responsabilidad no sólo moral sino también financiera —aspecto que es muy importante porque de él depende su calidad de vida. La falta de planeación y la poca cultura de previsión pueden tener consecuencias desastrosas para ellos. Por ejemplo, podrían crecer con la persona inadecuada o simplemente con alguien que no quiere cargar con esa responsabilidad. Pueden vivir así en un ambiente en el que son considerados como intrusos, o en el cual se sientan rechazados.

Así, hay niños que desafortunadamente han perdido a sus padres y los culpan por su falta de oportunidades. Muchas veces no les falta razón. Peor aún: se preguntan si alguna vez fueron amados o deseados. Terminan sintiendo un rencor muy grande con todas las personas y con la vida en general.

Por ello si amamos a nuestros hijos tanto como decimos, seguro que no nos gustaría que jamás se vieran en una situación así. En nuestras manos está evitarlo, a través de estrategias de protección y previsión.

No es tan difícil hacerlo. Lo primero es, como ya mencionamos, hacer un testamento y nombrar un tutor legal. Es mejor que ambos padres lo designen de común acuerdo.

Después, tenemos que pensar en un seguro de vida que cubra también invalidez total y permanente, con un monto suficiente para cubrir aquellos años que faltan para que ellos puedan ser independientes (o bien, como mínimo, el equivalente a cinco años de gasto familiar). Un seguro que garantice su educación, si lo podemos pagar, puede ser fundamental.

En la siguiente entrega hablaremos más acerca de esto.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com