En un claro cambio de política de comunicación, la Secretaría de Energía toma el tema nuclear y lo vuelve parte de la agenda pública.

A menos que hubiera un cambio en el paradigma tecnológico, espectacular el desarrollo de la energía nuclear es inevitable, en tanto prevalezca el sentido común. Y es más esperable que hubiera una discontinuidad tecnológica dentro del ámbito de la generación nuclear a que la hubiera en otra disciplina, que como consecuencia impidiera el avance de la opción nuclear.

El descontrol en la administración de la construcción de Laguna Verde contrasta con las ventajas y la virtud durante su operación. Este éxito continúa con la renovación que está por terminarse en estos días en su primera fase.

Se renuevan elementos clave en la parte de generación eléctrica y se amplía la capacidad de generación en aproximadamente 20% del alcance original.

El Senado mismo organizó este mayo un foro internacional con expertos. Es relevante el conocimiento acumulado, pero en términos políticos es más relevante que sea la representación de los partidos políticos la que se sume a la promoción de esta opción. ¿Será indicación de algún nivel de acuerdo político? No sería un consenso, porque el Partido Verde Ecologista de México ya se manifestó en contra, pero parecería existir el beneplácito de los otros partidos.

Sin embargo, no puede pensarse en que ni siquiera la mitad de la electricidad de nuestro país tuviera ese origen.

Los estimados más agresivos de la asociación gremial de la energía nucleoeléctrica mundial refieren que para el año 2050, bastante menos de la mitad de la electricidad sería generada por la reacción nuclear.

Sencillamente, la capacidad de manufactura de equipo no daría para más. Y habiendo apetito de países como China, India, Rusia y Estados Unidos, la lista de espera para obtenerlos puede ser larga.

Ésta puede ser la opción tecnológica acertada. Pero para algunos países podría significar un elemento de autonomía en combustibles para generación eléctrica también. Por ejemplo,Canadá tiene grandes reservas de uranio explotable comercialmente. Este país tendría garantizado el suministro energético desde ahora.

El caso de México es incierto. El Servicio Geológico Nacional, dependiente de la Secretaría de Economía, ha tenido algunos recursos provenientes de la misma Secretaría y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para prospectar el país en búsqueda de minerales utilizables como combustible nuclear. Pero al no haber todavía política energética clara en ese sentido, tampoco tenía caso saber qué tan ricos seríamos en ese recurso.

Si vamos a ser serios en dirigirnos a la opción nuclear será indispensable hacer un mapeo exhaustivo del país. Para lo anterior, el Congreso de la Unión tendría que otorgar el dinero necesario y dar seguimiento profundo a los trabajos del Servicio Geológico Nacional. Es tan importante para México saber cuánto mineral útil para la industria nuclear tiene, como lo es saber cuánto petróleo nos queda.

Igualmente importante es desarrollar científicos y personal para la industria. El promedio de edad de los que nos quedan es alto. Más cercano a la jubilación que a encargarse del renacimiento mexicano de esta industria.

En dos semanas ofrezco analizar los aspectos de seguridad y desechos de combustible. Ojalá los esfuerzos promocionales del sector se conviertan decididamente en políticas públicas reales.

* Presidente de la Fundación México Necesita Ingenieros