En un mundo que camina hacia el sobrepeso y la obesidad, acompañándose de diabetes y/o presión arterial alta, se ha señalado a los refrescos como enemigos de la salud. En México se ha combatido su consumo por medio de la prohibición en escuelas y lugares donde se congreguen niños y jóvenes, o bien la imposición de cargas fiscales. Ninguna de estas medidas ha tenido éxito hasta el momento. El próximo octubre comenzará el etiquetado a los productos alimenticios, especificando los posibles daños a la salud. ¿Servirá? Probablemente no.

El gobierno está asociando los daños que causan estas bebidas y los hábitos alimenticios con los estragos del Covid-19. El pasado 21 de julio el doctor López Gatell señaló que hasta el 7% de muertes anuales relacionadas con enfermedades cardiovasculares se derivan del consumo de bebidas azucaradas. Esto equivaldría a 40 mil muertes. A principios de junio, el mismo personaje volvió a hacer cálculos (los tiene para toda ocasión) y aseguró que sería catastrófico llegar a las 60 mil muertes. Bien, pues desgraciadamente, el escenario está cada vez más cerca, pero, ¿son los refrescos y los hábitos alimenticios los culpables?, ¿o los principales culpables?

Por supuesto, no les falta razón a las autoridades de la SSA cuando señalan que la dieta aludida está asociada con padecimientos como obesidad, diabetes, derrames cerebrales, cáncer, artritis, enfermedades coronarias y óseas, problemas dentales, etc. Pero veamos algunos datos. Los diez países con mayor consumo de refrescos, de mayor a menos son: México (163 litros por habitante al año)), Estados Unidos (118.1 L), Chile (116.2 L), Brasil (89.1 L), Colombia (65.3 L), Perú (55.7 L), Argentina (47.2 L), Uruguay (45.4 L), Arabia Saudita (38.6 L) y Alemania (34.2 L).

El top ten de los países que más comida rápida consumen son: Estados Unidos, China, Japón, Brasil, India, México, Reino Unido, Canadá, Alemania y Australia. En el caso de los países con mayor porcentaje de población afectada por la diabetes tenemos, con datos de Statista, lo siguiente: Alemania, 12% de su población; México (10%); Estados Unidos (9.3%); Egipto (9%), Paquistán (8.6%); China (8%); Brasil (8%); India (6%); Bangladesh (4.7%) e Indonesia (4.2%).

Con respecto a los países con mayor porcentaje de personas con obesidad y sobrepeso, de acuerdo al Reality Check de la BBC: Estados Unidos (38.2%); México (32.4%); Nueva Zelanda y Hungría, con alrededor del 30%; Australia, Reino Unido, Canadá, Chile, Finlandia y Alemania con porcentajes entre 20 y 28 por ciento.

Como se puede observar, cruzando los datos de estas variables hay varios países que están en dos o más de estas listas: Estados Unidos, México, Alemania, Brasil, Chile, China, Reino Unido, Canadá y Australia. En estos países, que padecen enfermedades o hábitos considerados como agravantes de la pandemia la situación es muy diferente.  Estados Unidos, Brasil, México y Reino Unido parecen confirmar la relación enfermedades/hábitos/Covid 19, pero China, Canadá y Australia, con enfermedades y hábitos parecidos, no están sufriendo lo mismo. Inclusive, el Reino Unido parece estar en una fase de control de la pandemia.  

Esto puede llevar a una primera conclusión: las comorbilidades son un factor, pero hay otros elementos importantes. Apuntemos tres: 1) las medidas de cuidado (sana distancia, lavarse las manos y uso del cubrebocas). El gobierno ha sido claro al respecto de la sana distancia y el lavado de manos, pero el uso del cubrebocas sigue siendo un tema contradictorio. 2) Los apoyos que los gobiernos dan para que la gente no salga a la calle. En este punto, el gobierno ha sido omiso y, además, mentiroso. Una y otra vez AMLO ha dicho que la gente obedeció el obligatorio resguardo, pero las evidencias apuntan hacia otra dirección. Igualmente, la falta de apoyos (pensión universal a los sectores de más bajos ingresos) provocó que mucha gente tuviera que salir a trabajar. Por último, la atención que se les da a las personas en los hospitales. Sobre esto, una investigación del Daily del New York Times mostró como la atención en hospitales privados fue mucho mejor que en los públicos, donde la saturación que sufrieron médicos y enfermeros los hizo cometer errores que causaron muertes. Entonces, el cuidado médico es tal vez más importante que las comorbilidades y los hábitos.

Así que el tema de la comorbilidades y hábitos alimenticios, algo que las autoridades sabían desde el principio de la pandemia, parece que está siendo usado para justificar todo lo que no se ha hecho adecuadamente.