La administración de Enrique Peña Nieto ansía vehementemente -y así lo prometió desde la campaña electoral- elevar el muy mediocre crecimiento económico que ha tenido México en los últimos años.

Hay signos alentadores en el frente económico y otros que no lo son tanto. Con respecto a estos últimos destacan, por ejemplo, las recientes declaraciones del jefe de la División de Estudios Económicos del FMI, Thomas Helbling. El organismo sigue siendo muy cauto y conservador con respecto a las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana. Ello, a pesar (sic) del avance de las reformas estructurales en el país , en razón de que hay mucha incertidumbre para medir cuál será su impacto . Otro frente de cautela fue abierto por el poco optimista informe dado por la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) sobre el desempeño que tuvieron sus asociados el pasado 2013. El subtítulo de la nota de prensa correspondiente resume el contenido del mensaje: Se esfuma crecimiento .

Aunque el Presidente de la ANTAD no lo dijo explícitamente, esos resultados desalentadores pueden tener un efecto negativo sobre los planes de expansión de las empresas del ramo. Con un crecimiento de la economía de aproximadamente 1.7% en el 2013, las ventas apenas se expandieron a un raquítico 0.1 por ciento. De particular interés son la razones que dio el Presidente de esa organización para explicar el bajo crecimiento: El retraso en la liberación de inversión y gasto público, el subejercicio del presupuesto programado, la tardía dispersión de fondos en programas sociales, así como las diversas marchas y movimientos sociales a lo largo del país y los fenómenos meteorológicos Manuel e Ingrid… .

Cabe destacar para fines analíticos esa lista de causas inhibidoras del crecimiento. Se aprecia en primer lugar, con sorpresa, que las causas primeramente mencionadas relativas al subejercicio del gasto público y al retraso de programas gubernamentales previsiblemente ya no afectarán en el presente 2014. Por su parte, es imposible anticipar y prevenir los fenómenos meteorológicos, pero lo mismo no puede afirmarse para las marchas y movimientos sociales . Más adelante, Yáñez denunció la ola de inseguridad en el país que ha afectado a las cadenas comerciales .

El tema ha quedado puesto sobre la mesa, una vez más, de manera clara: la seguridad como una precondición para el desarrollo económico. Paradójicamente, hacia futuro, éste parece depender más del trabajo de Osorio Chong que de Videgaray.

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