“No podemos ir a ninguna parte con los comunistas, pero tampoco podemos ir a ninguna parte sin los comunistas”, dijo una vez el general De Gaulle en la posguerra francesa.

El presidente francés Emmanuel Macron ha de pensar lo mismo sobre Donald Trump, y López Obrador tendría que seguir sus pasos.

Ayer, aun sabiendo que a Trump le emociona más un par de hamburguesas de McDonald´s que el 75 aniversario del desembarco de Normandía, el presidente francés lo llevó a un pequeño territorio estadounidense en Francia, el cementerio Colleville-sur-Mer, para que saludara a algunos de los soldados sobrevivientes que participaron en el memorable suceso.

El 6 de junio de 1944 es considerado el “día más largo”; la operación militar efectuada por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial que culminó con la liberación de los territorios de la Europa occidental ocupados por la Alemania nazi.

Ayer, el periódico Le Monde recordaba uno de los discursos que ha dejado huella durante los aniversarios del desembarco. Lo leyó el presidente Ronald Reagan:  “Los aliados lucharon contra la tiranía en un esfuerzo masivo, sin algo parecido en la historia de la humanidad “. Lo dijo en 1984. Años más tarde, Bill Clinton, el primer presidente estadounidense nacido después de la Segunda Guerra Mundial,  dedicó seis días para seguir la ruta del histórico momento que le cerró el paso a los nazis: Inglaterra, Francia e Italia. Se trataba del quincuagésimo aniversario del Día D: 1994.

Trump optó por pasar pocas horas en Francia. Prefirió realizar una campaña promocional a su campo de golf en Doonbeg, Irlanda, en lugar de dormir en Francia; eligió la incomodidad de viajar de manera redundante con tal de “agregar valor a la marca Trump”. El miércoles, Trump viajó al eropuerto de Shannon, en Irlanda, procedente de Londres. Durmió en su hotel y al día siguiente regreso a la isla, en Partsmouth, Inglaterra. Regresó a su hotel irlandés, y después viajó a Normandía.

Davel Fahrenthold del diario The Washington Post escribe que es la tercera ocasión en la que Trump promociona sus hoteles a través de “escalas técnicas”. Lo hizo en su hotel Waikiki, en Hawai, durante una escala para viajar a Asia, y pasó dos noches en su resorte de golf Turnberry, en Escocia, para después viajar a Finalandia.

Más allá de la anécdota de un personaje que a través de una campaña de mercadotecnia para promocionar su nombre de marca se encontró con la presidencia de Estados Unidos (es como si el Doctor Simi hubiera ganado las elecciones presidenciales en México en el 2006), se encuentra una realidad: lo ocurrido el 6 de junio de 1944 representa la primera piedra del multilateralismo.

Estados Unidos ayudó a reconstruir a Europa a través del Plan Marshall. Durante cuatro años, desde 1948, los europeos recibieron 14,000 millones de dólares para reconstruir el continente.

Hoy, la Unión Europea destina fondos de cohesión y fondos estructurales para continuar con el objetivo.

Años más tarde, Estados Unidos regresó a Europa para atemperar la influencia de la Unión Soviética en el continente. La Unión Europea se reformó a través de su extensión hacia el este.

Hoy, las instituciones europeas son supranacionales, multiculturales y multilaterales. Rasgos que incomodan a Trump.

Él no confía en el multilateralismo porque sólo quiere escuchar su voz. No soporta el multiculturalismo por su visión etnocéntrica y su sucedáneo xenófobo. Le tema a las instituciones supranacionales porque es autoritario y le molesta que al Ejecutivo lo acoten los legisladores y jueces.

Fue Merkel, quien después de su primer desencuentro con Trump, dijo que Europa debe de tomar su destino con sus propias manos; fue Macron, quien después de visitar la Casa Blanca, dijo que Trump no se movería de su posición respecto al Acuerdo de París.

Merkel, Macron y Mogherini (la alta representante de política exterior de la Unión Europea) saben que la guerra comercial entre Estados Unidos y China los coloca en un dilema: apoyar a su viejo aliado o apostar por China.

Huawei de por medio; la 5G como redimensión de la inteligencia artificial.

Irán, Cuba, México y Venezuela

De aplicarse el arancel de 5% el próximo lunes, Trump estaría llevando a México a la lista de países enemigos. Estaremos junto a Irán, Cuba, Venezuela y Corea del Norte, entre otros. La raíz de la ley conla que desea justificar el latigazo a México, tiene sus raíces en una ley promulgada durante la Primera Guerra Mundial. En efecto, Trump nos hará regresar 100 años para ubicarnos en su lista negra.

El presidente mexicano comete un error estratégico al aislarse del mundo: renuncia al multilateralismo. Rasgo vital para minimizar las asimetrías.

López Obrador llevará a México al multilatericidio.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.