Para reforzar el costo político que tendría mantener la visión de un limitado populista de los 70, la ANTAD le dice al Gobierno del DF y a la ALDF que el Estado de México sería un buen receptor de esas inversiones.

En la ciudad de México la libertad de empresa termina donde empiezan los intereses particulares de grupo y como no son los años 70 como para tolerar tal conducta de la autoridad, pues los empresarios han tomado cartas en el asunto.

La Norma 29 es un esquema proteccionista que impide que negocios comerciales como supermercados o tiendas de conveniencia se instalen cerca de los mercados públicos, lo que limita las opciones de los consumidores de esas zonas.

Dicen los legisladores que aprobaron esta aberración populista que su ley protege a los locatarios de mercados de la competencia desleal, porque los precios que ofrecen los supermercados, aseguran, difícilmente pueden ser igualados o reducidos por comerciantes de los mercados.

Esta confesión de parte sobre cómo impiden ahorrar a los consumidores debería ser más que suficiente como para que el Gobierno del Distrito Federal (GDF) hubiera vetado tal disposición, pero como decía aquella canción, la sospecha es que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y el GDF son uno mismo.

Entonces, ante este acto de hostilidad legislativa en contra de un grupo de empresarios, éstos reaccionan.

Primero, a través de lo que es posible hacer por la vía legal. Y en caso de no obtener una respuesta satisfactoria en contra de esta Norma 29, lo que sigue es proteger sus inversiones.

Habrá que ver si impedir la generación de 10,000 empleos, como dicen los empresarios de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD),­ es compatible con los planes electorales de los líderes del gobierno y de la ALDF.

Porque seguro que los locatarios de los mercados públicos, familiares y amigos son una fuerza de voto importante, pero el desprestigio que implica pasar por encima de los derechos de quien podría invertir 3,500 millones de dólares no es una buena propaganda política.

Y para reforzar el costo político que tendría mantener la visión de un limitado populista de los 70, la ANTAD le dice al GDF y a la ALDF que el Estado de México sería un buen receptor de esas inversiones y de esos empleos.

Alejandra Barrales, desde la Asamblea, y Marcelo Ebrard, desde el gobierno de la ciudad, cometieron un error de cálculo importante con este tema, porque pueden obligar a la gente a comprar sólo en sus tiendas de raya, pero no pueden obligar a nadie a invertir donde no son bienvenidos.

Por eso es que ahora la asambleísta Barrales se muestra con total disposición de platicar con los empresarios afectados para escuchar sus puntos de vista y ver cómo los pueden ayudar.

O sea, en ese orden absurdo de las cosas, quieren escuchar a los afectados una vez que ya han tomado las decisiones. Durante el proceso y antes de la amenaza de retirar inversiones, no estaba en la agenda hablar con los hombres del capital.

Con todo esto, de paso dejan mal parado a su partido político, que no podría rechazar el discurso de que el PRD es enemigo de los empresarios y el Distrito Federal es la mejor prueba de ello.

Por ahora, lo que hay es la amenaza de interponer un amparo en contra de la Norma 29. Lo que le daría tiempo a las autoridades de la ciudad de México de reconsiderar su medida antes del recurso legal y antes de este suicidio económico que pretende cometer irresponsablemente este gobierno de izquierda.

La primera piedra

Agustín Carstens no se amedrenta ante la cargada europea en favor de Christine Lagarde y se va a Europa a hablar de su proyecto para dirigir el Fondo Monetario Internacional.

Cree que el supuesto apoyo de todos los países del G-8 a la Ministra francesa es solamente bluff de funcionarios del gobierno de Sarkozy y que jugadores tan importantes como Estados Unidos aún no se han pronunciado.

Carstens estuvo ayer por España, hoy está en Portugal y tiene la enorme ventaja de haber dejado en casa buenos números para que al menos la oposición mexicana no se encargue de minar sus aspiraciones con razones reales.

Porque a la candidata francesa le aparecen los peores adversarios en su propia casa, la oposición está verdaderamente decidida a que Lagarde se quede en el intento.