Más de dos décadas dentro de un espiral deflacionario, con una significativa pérdida de competitividad [frente a Alemania, Corea y China] y otra vez en recesión. ¿Más? Características demográficas adversas y un alto nivel de endeudamiento público. Japón, la tercera economía del mundo, no da para más.

Hace tres años, el Partido Democrático (PD) prometió reinventar a Japón y logró desplazar del poder al Partido Liberal (PL), que lo ostentó en forma casi ininterrumpida entre 1955 y 2009.

Sin embargo, dado el pobre desempeño económico y las críticas a la gestión en el desastre natural en Fukushima y a la política exterior, el PD se debilitó y dividió, el Primer Ministro Yoshihiko Noda perdió piso político (tal como sucedió con Yukio Hatoyama y Naoto Kan) y se vio forzado a disolver el Congreso y llamar a elecciones anticipadas.

En la elección de este fin de semana, el triunfo del PL fue contundente, obteniendo mayoría absoluta en la Cámara Baja, entregando carta blanca para que Shinzo Abe, el nuevo Primer Ministro, lleve adelante su programa: aumentar el gasto público, estimular al sector construcción y tomar las riendas del Banco de Japón, para devaluar al yen y recuperar la competitividad del sector exportador.

Anticipándose a este resultado, desde mediados de noviembre el Nikkei ha subido casi 15% y el yen se ha devaluado 8%, alcanzando su nivel más bajo de mayo de 2011. ¿Sostenible? Es la gran pregunta de los inversionistas, pues en los últimos 20 años se han anunciado cambios radicales, los que finalmente no han prosperado (burocracia). ¿Por qué esta vez sería diferente?

Si bien se percibe mayor convicción respecto de la necesidad de devaluar el yen y efectivamente lo logran, habrá que evaluar cómo reaccionará el FED, el BCE y la autoridad monetaria en Corea, China y otros. Más aún, devaluar el yen no soluciona los problemas estructurales de la economía (demografía, rigidez laboral, etc).

Más allá de los cuestionamientos mencionados, es un hecho que las valorizaciones de las acciones japonesas son atractivas y el ciclo global da señales de estabilización. Más importante aún, en los últimos 3 años, cada vez que una entidad monetaria introdujo un programa significativo de inyección de liquidez (QE, LTRO, etc) el apetito por riesgo aumentó considerablemente.

Ante las señales de que se están realizando avances concretos en cuanto al Fiscal Cliff, Wall Street cerró con ganancias en torno a 1 por ciento.

Latinoamérica registró resultados mixtos. Una vez más destacó el Merval de Buenos Aires, subiendo más de 2%. México ganó 0.7%, Chile avanzó 0.4% y Perú subió 0.1%. Colombia cayó 0.2% y el Bovespa cayó marginalmente (0.06%).

Las bolsas europeas cerraron con resultados mixtos. Milán y Madrid anotaron alzas de 0.6% y 0.2%, respectivamente. El Dax alemán ganó 0.1%, mientras que el Cac francés y el FTSE de Londres bajaron en torno a 0.15 por ciento.

Asia también cerró con resultados mixtos. El Nikkei japonés subió 0.9% y Shanghai avanzó 0.5%. El resto de la región anotó caídas en torno a 0.5 por ciento.

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