¿Por qué dicen que son moderados los cambios que la administración Trump propone para el TLCAN? El documento que el secretario de Comercio envío al Congreso de Estados Unidos tiene un tufo proteccionista que implicaría modificaciones importantes para el comercio en la región América del Norte.

Lo que presentamos es consistente con lo que hemos venido diciendo, explicó el secretario de Comercio, Wilbur Ross. El billonario tiene razón, el documento exuda proteccionismo y confirma algo que llevamos meses sabiendo: Donald Trump está obsesionado con el déficit comercial de su país y utilizará la renegociación del TLCAN para emparejar el marcador.

El proteccionismo se expresa claramente en tres temas: compras de Gobierno, resolución de controversias y salvaguardas para industrias afectadas. La administración Trump quiere que las compras del Gobierno estadounidense den preferencia a proveedores de Estados Unidos, en contra de lo que ahora establece el TLCAN, donde está prohibida la discriminación de empresas no nacionales en las licitaciones públicas.

Los mecanismos de solución de controversias comerciales están en la mira de la Casa Blanca. No quiere que los paneles neutrales sigan decidiendo en temas que afectan a Estados Unidos. En las dos décadas que lleva en vigor el TLCAN, estos paneles han dictaminado, por ejemplo, en favor del acceso de transportistas mexicanos a Estados Unidos o en contra del bloqueo burocrático de las exportaciones forestales de Canadá.

La secretaría de Comercio le propone a su Congreso que se modifique el TLCAN para que permita la puesta en marcha de un mecanismo de salvaguarda para industrias afectadas por las importaciones. En el papel suena lógico, de hecho casi todos los acuerdos comerciales contemplan este tipo de mecanismos, pero el contexto hace la diferencia. Un instrumento comercial de este tipo es una bomba en manos de un Gobierno con vocación proteccionista. Podría determinar unilateralmente medidas de salvaguarda para la industria automotriz o para los agricultores de Florida. En vez de Libre Comercio estaríamos en un escenario de Comercio Administrado políticamente.

¿Qué pasará con estas propuestas de la administración Trump? Deberán pasar un filtro interno, que es el Congreso y, en otro plano, deberán ser negociadas con los gobiernos de México y Canadá. Las dos negociaciones serán duras.

En el diálogo con su Congreso, la Casa Blanca se encontrará con legisladores que están en un mood proteccionista. Esto no es una hipótesis, el portal Inside US Trade (que ganó la primicia del documento comercial) ha recogido las voces de varios legisladores. Los republicanos expresan su apoyo a la propuesta de Ross-Trump, pero quieren medidas concretas en comercio agrícola, en particular nuevas reglas que les permitan mayor acceso a los mercados de México y Canadá.

Los demócratas están molestos porque el texto se entregó a los republicanos mucho antes que a ellos. Más allá de formas y protocolos, critican que el documento no contiene propuestas concretas para hacer que en México se cumplan al pie de la letra los estándares internacionales en materia laboral.

Trump quiere cirugía mayor al TLCAN, no se engañen. En el Congreso tendrá más aliados que con el Obamacare.