A ritmo del carnaval de la muerte, que tan solo en los primeros cinco meses y a la mitad de junio suman 2,500 narcoejecuciones, porque grupos del sicariato no han respetado cuerdos, saludos o compromisos y por eso hay una crisis.

El presidente Felipe Calderón, llamó a sus responsables del Gabinete de Seguridad para hacer una evaluación, esperemos que no sea otro Foro. De los cuales ya los mexicanos estamos hasta la coronilla. La Nación ya no está para diagnósticos.

Todos los millones de la tercera edad, adultos, jóvenes e infantes, no pedimos nada, más que nos dejen desayunar, comer y cenar, para que no sea privilegio de aquellos pequeño burgueses’’ que aún tienen esa posibilidad, para tener algo en el estómago y sufrir por los 40 millones que viven en extrema pobreza.

No están cerrados los ojos, oídos y boca, para sentir la sorpresa. Dicen algunos que ya no tenemos la capacidad de sorpresa. Claro, que sí. A ellos no les pasa nada.

Hay una serie de organizaciones sociales o civiles que así se denominan, que así quieren llevarnos con ellos. Como los políticos. Estamos los mexicanos en un momento histórico. Todo mundo busca que se agrupen’’.

La preguntan sería ¿Con quién? Porque luego se encuentran a esos líderes de pacotilla, insertados en Consejos Ciudadanos Civiles u Organizaciones Sociales, que perciben recursos del Estado y nos quieren llevar como las yeguas, con parches a los lados.

Ellos creen que los ciudadanos seguimos siendo idiotas’’. Pero realizan foros, reuniones y encuentros de expertos extranjeros para que los mexicanos encuentren su vertiente humana.

Al menos nos comparan con algún animal que tiene sangre. Otros, los tan nuestros partidos que con su propaganda Nazi’’ que si no llevan a la repetición, ni siquiera los escucharíamos, pero insisten en llevarnos a su Molino.

Hay gente que enganchan con el pago vuelos desde su país de origen, viáticos, hospedaje y diversiones para periodistas estadounidenses o europeos para que nos expliquen qué está pasando en México.

¡Hágame usted el Re Favor!

E invitan a dueños de cadenas periodísticas. Claro, para que compartan su cosmovisión, que no le realidad mexicana.

Y entonces ¿Dónde está la sociedad a la que representan? ¿Por qué no invitar a los líderes de boleros, farderos, toreros, ambulantes, ayudantes de algo o los desempleados?

¿A ellos quién los busca?

Por eso la nación interracial que en 1970 contaba con 76 etnias hoy está disminuida según los registros oficiales.

Ya no les va alcanzar a las Organizaciones Civiles para agrupar a los desamparados’’ que ellos defenderán, porque ni siquiera defienden.

Grupos de abogados que venden promesas, igual que políticos y prestidigitadores desde aquel no nos oculta el frijol hasta las monedas, están bien, pero bien vistos.

Hoy vivimos una estela de sangre. Que ya no da para sacar a los hijos a desayunar una panza, migas, carnitas, barbacoa, sopes, tlacoyos, guaraches, entre otros, que son comidas de los barrios.

Muchos de esas tradiciones que aún existen pese a la partición de 16 Delegaciones en la ciudad de México y casi 2,500 municipios del país, pero que son reales. Y ni el Estado o la autoridad en todo el país nos pueda garantizar.

¿Quién nos puede hacer eso? Es el llamado ¿El Estado tiene recursos o las Organizaciones Civiles que los están buscando? ¿Para dónde se para el ciudadano?

Qué tristeza.