Don’t fight the Fed es frase común en los mercados y nunca jamás la malinterpretes, lo cual no es fácil. Sin embargo, la política de su Comité de Mercados es inusualmente transparente, con Europa atrapada en aguda crisis económica y financiera, los países emergentes desacelerándose y una política fiscal restrictiva, la Fed está obligada a seguir apoyando la recuperación de la economía dado su doble mandato de empleo máximo y estabilidad de precios. El 20 de junio anunció que extenderá hasta diciembre la Operación Twist, que busca apoyar la demanda agregada reduciendo las tasas de interés de largo plazo. El 1 de agosto advirtió que la economía se estaba debilitando y que, en caso de ser necesario, aportará un mayor relajamiento de las condiciones monetarias para promover una recuperación más fuerte y el mejoramiento sostenible del mercado de trabajo en un contexto de estabilidad de precios.

A pesar de la oposición del Bundesbank, Mario Draghi, gobernador del BCE, se mueve en la misma dirección. El 26 de julio declaró que el BCE hará lo necesario para que los mercados financieros de la eurozona funcionen correctamente. Aparentemente, Draghi cuenta con una sólida mayoría de los miembros del Consejo de Gobierno del BCE y el apoyo político de los líderes europeos, incluso de Angela Merkel. No te enfrentes a los bancos centrales es el nuevo mensaje. Los mercados están reaccionando con un rally en los activos de riesgo. Desde el 19 de junio, el índice de acciones S&P 500 ha repuntado 4.1% a 1,413 puntos al cierre del martes, superando transitoriamente 1,426 puntos de ayer; su valor máximo en cuatro años. La tasa de rendimiento del bono del Tesoro de 10 años, que había caído a un mínimo de 1.4% el 25 de julio, ha regresado a 1.71% en la medida que los inversionista asignan una mayor proporción de dinero a los activos de riesgo. El dólar perdió 3.9% versus el peso, en tanto que la Bolsa gana 3.5 por ciento.

Se trata de un rally provocado por los bancos centrales. La economía de EU crece y es poco probable que caiga en recesión si logra encontrarse una solución inteligente al llamado fiscal cliff de fin de año. Pero el ritmo de crecimiento es lento e insuficiente para alcanzar la definición operativa de la Fed de máximo empleo (6-6.5%) en un periodo de tiempo razonable. En el segundo trimestre crecía a una tasa trimestral anualizada de 1.5 y 2.2% en los últimos cuatro meses, resultado en un crecimiento bajo del consumo personal de 1.5% y la contracción de 1.4% del gasto del gobierno. El crecimiento de la inversión y las exportaciones fue mucho mejor, pero insuficiente.

En el segundo trimestre, el incremento mensual del empleo no agrícola fue de 73,000, contra 225,000 en el primer trimestre; apenas un poco más de los 11,000 necesarios para mantener estable la tasa de desempleo, que subió en julio a 8.3 por ciento. Con el fin de mover la economía en el futuro inmediato en línea con los pronósticos macroeconómicos de la Fed, es necesario elevar la tasa de crecimiento a un rango de 3-4% y crear no menos de 230,000 empleos mensuales. Parece poco probable que la economía se reacelere pronto sin mayores estímulos. Algunos analistas citan el repunte en los mercados de capitales y de algunos indicadores económicos recientes, confianza del consumidor, empleo y producción manufacturera, suponen que la Fed no relajará la política monetaria en su nuevo anuncio, el 13 de septiembre. No estoy de acuerdo.

La Fed relajará la política monetaria al menos que se de un cambio dramático en los datos económicos, como quedó claro ayer, después de la publicación de las minutas de la reunión de agosto.

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