Batalla de Trump con México no es política, es de comunicación; en Los Pinos no lo asimilan.

México nos ha pedido que estemos atentos, pero con prudencia , comentó Susana Malcorra, canciller argentina, a El País. La entrevista fue publicada el lunes 6 de febrero, pero desde la noche del domingo circuló rápidamente en la página web del periódico español.

Las palabras de Malcorra respondían a la pregunta: ¿por qué Latinoamérica no se moviliza más en solidaridad con México frente a Trump?

Para que no existiera lectura entre líneas, el periodista Carlos E. Cué insiste: ¿América Latina no es más dura con Trump porque México no lo está pidiendo? Así es , responde Malcorra. La señal debería venir de México .

El 26 de febrero, el presidente Peña canceló su participación en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en República Dominicana, simplemente por una razón: no hacer ruido en contra de Trump justo cuando la negociación del TLCAN con Estados Unidos iniciará en 90 días.

Malcorra explicó a El País que: En CELAC hablamos de esto (Trump) . Pero México estuvo ausente.

En cancillería la noche del domingo hubo mensajes de alerta sobre las palabras de Malcorra. El efecto terremoto 85 (De la Madrid rechazando ayuda internacional), recorría la avenida Juárez hasta que Presidencia articuló un manejo de crisis para llevar a la normalidad las palabras de Malcorra. Sólo la participación del presidente Mauricio Macri podía resolver la crisis. Así fue. El comunicado de Los Pinos del pasado miércoles revela que fue el presidente argentino quien llamó al mandatario mexicano para ofrecerle solidaridad frente a las decisiones de Trump. En efecto, la llamada provino de Casa Rosada, pero fue planeada como consecuencia de las palabras de Malcorra, con lo que se comprueba que el desorden de los factores sí altera los comunicados oficiales.

Los símbolos contienen mensajes. Los que envía peña Nieto no son contrapeso de las tácticas que desarrolla Trump. A estas alturas Presidencia mexicana debe entender que la palabra muro ya es sinónimo de insulto; que los acuerdos con Trump son de mentiritas; que la mitad del hemisferio cerebral del presidente de Estados Unidos lo controla Steve Bannon, un enemigo declarado de México; que las coordenadas de negociación de Trump con México sobre el TLCAN llegan al sur de nuestro país donde el estadounidense pide un muro de militares en la frontera con Guatemala; que gobernar, para Trump, sólo es comunicar.

Ayer, CBS reveló una filtración sobre la edición que supuestamente hizo el canciller Luis Videgaray, en Washington, al discurso que Donald Trump leería el mismo día, 25 de enero, sobre la orden ejecutiva con la que detona la construcción del muro fronterizo. Fake news, respondió Videgaray en su cuenta de Twitter en español e inglés.

¿Quién está detrás de la batalla? Las huellas son claras: Steve Bannon. Lo tendría que saber Presidencia de México. Pero no reacciona. Su vocero Eduardo Sánchez le dijo a Excélsior el miércoles que los mexicanos no podemos tomarnos el veneno de la desconfianza . ¿En serio?

Bannon está desgastando a Videgaray a través de filtraciones. Urge una estrategia de comunicación. Por lo pronto, a Malcorra le dijimos: no llores por mí, Argentina.

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