Don’t Fight the Fed es un conocido adagio en las esferas financieras que hace referencia a la fuerte influencia de la política monetaria en los mercados financieros.

La frase advierte que no es conveniente apostar en contra de la Fed. Si la Fed está en un proceso de restricción monetaria mediante el alza de la tasa de interés de referencia, los mercados normalmente sufren bajas.

El alza en la tasa de referencia hace que la inversión en acciones sea menos atractiva, en términos relativos, a la inversión en instrumentos de renta fija que ahora pagan una tasa más alta. Asimismo, las alzas en las tasas de referencia hacen que el valor de los bonos de tasa fija emitidos previamente al periodo de alza en tasas disminuya – recordemos que el precio de un bono es inversamente proporcional a la tasa que paga-. Sin embargo, lo que nos ocupa en la actualidad es un periodo de expansión monetaria sin precedentes en la historia económica.

Desde hace tiempo, hemos argumentado que la dirección de los mercados financieros estaba siendo disputada en una batalla entre la gran cantidad de liquidez y los riesgos económicos y políticos. Durante el primer trimestre del año pasado, la liquidez y los buenos resultados económicos venían ganando la pelea.

Sin embargo, a partir del segundo trimestre y hasta casi finales de año, los riesgos geopolíticos y la crisis europea acabaron inclinando la balanza en su favor.

No obstante, hacia finales del 2011 y más tangiblemente a principios de este año, la balanza se ha inclinado nuevamente en favor de los factores positivos.

Durante los últimos 6 meses, el S&P 500 ha tenido un alza de 23%, incluyendo un incremento de casi 12% en lo que va del año. Este desempeño positivo se ha dado en medio de un importante incremento el apetito por riesgo a nivel global que a su vez es resultado de tres factores fundamentales: i) la mayor intervención del Banco Central Europeo (BCE) como proveedor de liquidez que ha comprado tiempo muy valioso para aliviar la crisis europea y evitar los escenarios más catastróficos en el corto plazo; ii) el anuncio de la Fed de que mantendrá las tasas de interés en cero hasta el 2014 si es necesario; y iii) la mejoría en las expectativas de crecimiento económico en Estados Unidos.

Estos tres factores han contribuido a que los niveles récord de liquidez ociosa a nivel internacional – al que algunos analistas se han referido como la gran muralla de dinero – y las valuaciones relativamente atractivas de varios activos de riesgo – como acciones, monedas y bonos emergentes – estén detonando una migración importante de recursos invertidos en activos de bajo riesgo a activos más riesgosos.

Aunque la mejoría relativa de los indicadores económicos en EU ha sido importante, el factor decisivo que ha llevado a los mercados accionarios a nuevos máximos históricos es la gran intervención de los bancos centrales ?–principalmente la Fed y el BCE-. A estos dos bancos centrales comienzan a sumarse algunos bancos de mercados emergentes como China y Brasil, que perciben una desaceleración importante en sus economías y están respondiendo con políticas monetarias expansivas.

Sin duda hay factores de riesgo persistentes que podrían detonar una ajuste en los mercados: i) fuera de EU, la economía global se está desacelerando; Europa está en recesión; China espera su crecimiento más bajo en décadas y Brasil estuvo muy cerca de una recesión técnica; ii) la situación en Europa no se resolvió de fondo, si Italia y España no logran un ajuste fiscal en medio de una recesión y un desempleo descomunal, el modelo de la moneda común se pondrá en entredicho de nuevo, y iii) los precios del petróleo, sujetos a un posible conflicto en Medio Oriente, amenazan con descarrilar la recuperación del consumo.

Todos estos argumentos son reales pero en este momento la liquidez le va ganando la partida a los factores de riesgo. Un ajuste en los mercados no puede ser descartado pero, si el viejo adagio recomienda no apostar contra la Fed, resulta todavía más difícil apostar contra un conjunto de bancos centrales encabezados por la Fed, el BCE y el Banco de China.

Por vacaciones, esta columna se volverá a publicar el martes 10 de abril.