En general, nunca me ha gustado el famoso Buen Fin como se hace en México. La razón es que a diferencia de Estados Unidos, donde uno puede encontrar descuentos reales y significativos en una gran variedad de artículos (especialmente ropa), en nuestro país lo que abundan son promociones a “meses sin intereses”.

Claro que sí hay algunos descuentos atractivos en artículos que van de salida. Especialmente pantallas planas de generación anterior que ya han sido sustituidas por nuevos modelos. De hecho, esto es lo que más se vende durante el Buen Fin. Pero la verdad sea dicha, en general uno no encuentra descuentos mejores a los que se dan en cualquier “venta nocturna”, que abundan durante el año.

Ahora bien, los “meses sin intereses” pueden ser sin duda una herramienta, que puede ayudarnos si la usamos con inteligencia pero que puede dañarnos si abusamos de ella. Por eso es tan importante usarla solamente si tenemos un buen control de nuestro presupuesto y sabemos hasta cuánto podemos gastar. De lo contrario, se pueden convertir en un gran dolor de cabeza. A mucha gente parece que se le olvida que el hecho de que sean “sin intereses” no quiere decir que no sea una deuda: un compromiso de pagar lo que ya compramos, con dinero que todavía no tenemos.

¿Se puede aprovechar el Buen Fin? Sin duda, si es que tenemos alguna compra planeada o si nuestros hijos necesitan ropa nueva. En ese sentido, a continuación algunas recomendaciones importantes antes de acudir a algún centro comercial, para que nuestro Buen Fin no se traduzca en un Mal Fin:

1. Debes tener muy claro qué es lo que vas a comprar, qué es lo que necesitas, desde el principio. Enfócate exclusivamente en ello.

2. Define cuánto es lo que puedes gastar durante el evento. Eso incluye saber cuál es tu capacidad de pago por compras a “meses sin intereses” y tener claro el número. Por ejemplo, si tu presupuesto aguanta pagar 5,000 pesos por los siguientes 12 meses, eso quiere decir que tu capacidad es de 60,000 pesos. No la excedas y lleva un control de lo que has comprado para comprobarlo.

3. En caso de “meses sin intereses”, no tomes más de 12, aunque la tienda te dé opción de 18 o hasta 24. A menos que quieras seguir pagando durante la Navidad del año que entra, lo que compraste.

4. Compara precios, porque las promociones son muy distintas en cada tienda. Eso lo puedes hacer muy fácilmente desde tu celular, si aprovechas la herramienta ¿Quién es quién en los precios?, de la Profeco.

5. Siempre sugiero ir a la tienda que requieras el primer día del Buen Fin. La razón es porque las promociones suelen estar disponibles durante el fin de semana completo. Hacer esto te ayuda en caso de que encuentres una tentación u oferta que te parezca irresistible y cuyo gasto no habías contemplado. Ir el primer día te permite regresar a casa, pensarlo bien, hacer cuentas y tomar una decisión consciente. Te ayuda a evitar compras de impulso.

Finalmente: si no hay nada que necesites comprar, mejor quédate en casa, sal a un museo y disfruta.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com