La Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicos (OCDE) difundió el 25 de marzo su nota revisada intitulada Covid-19: Respuestas a las políticas turísticas. En él anota, entre otras cosas:

“El shock al sector turístico, resultante de la pandemia de coronavirus, podría suponer una disminución de 45 a 70% en la economía turística internacional en el 2020, dependiendo de la duración de la crisis y la velocidad con la que repunten los viajes y el turismo. Con un supuesto de referencia de que los flujos turísticos permanecerán cerrados hasta junio, esta estimación se basa en las llegadas de turismo internacional para la zona de la OCDE con dos escenarios propuestos:

“Escenario 1: Las llegadas internacionales de turismo comienzan a recuperarse en julio, y se fortalecen progresivamente en la segunda mitad del año (-45 por ciento).

“Escenario 2: Las llegadas de turismo internacional comienzan a recuperarse en septiembre, y luego se fortalecen progresivamente en el último trimestre del año (-70 por ciento)”.

La OCDE también pronostica, de acuerdo con una nota de Felipe Garzón Cerda, de la agencia noticiosa Notimex, que el número de turistas extranjeros que llegarán este año al país caerá 12.1%, de 19.7 millones a 17.3 millones. Por lo anterior, la ocupación hotelera disminuirá entre 4.3 y 7.7% y la llegada de pasajeros a los puertos del Caribe y Pacífico se traducirá en una pérdida de 57 millones de dólares.

La OCDE añade que la caída del turismo afectará a hoteles, restaurantes, centros de esparcimiento, comercio y prestadores diversos de servicios turísticos y a los proveedores de todos ellos, lo que hará que la aportación del turismo al PIB disminuya de 8.7 a 8.2 por ciento.

Más pesimista que la OCDE es la Asociación de Secretarios de Turismo de México (Asetur), que actualmente preside Luis Humberto Araiza, el secretario de Turismo, Economía y Sustentabilidad de Baja California Sur, que considera que la pandemia de coronavirus podría ocasionarle pérdidas de más de 50,000 millones de pesos al sector turístico y reducir en tres puntos porcentuales la aportación del turismo al PIB, de 8.7 a 5.7 por ciento.

“Si la afectación por cada punto porcentual es aproximadamente de 800 millones de dólares, el impacto total sería de unos 2,400 millones de dólares, en un escenario conservador”, refiere Araiza.

El año pasado el turismo captó 24,563 millones de dólares, su caída afectará irremediablemente a la economía nacional.

Este es el desalentador panorama que enfrenta el sector turístico, que es el tercer principal generador de divisas del país.

Por si los datos arriba anotados no fueran suficientes para preocupar a cualquiera, los otros rubros que más divisas generan para México, también se verán seriamente afectados por la pandemia. Me refiero a la industria automotriz, las remesas que envían los mexicanos radicados en el extranjero, el petróleo y la industria de la construcción.

A pesar del lóbrego futuro que nos espera a casi todos los mexicanos, el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en afirmar que “estamos bien”, que fue precisamente la respuesta que dio ayer, alegando tener “otros datos”, al ser cuestionado sobre la masiva fuga de divisas que está experimentando el país.

No, Andrés Manuel, no “estamos bien”.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.