Una de las garantías de este gobierno es que, mientras esté en el poder, ni los compromisos internacionales de cambio climático ni las leyes ambientales se van a cumplir. La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) estima que, gracias a los cambios regulatorios impulsados por esta Administración, “México no alcanzará para el 2024 el 35% de generación limpia comprometida en el Acuerdo de París, quedando en un escenario conservador de 29.8%”. La realidad podría ser peor. Ese cálculo se realizó antes de que se presentara la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica.

Ahora llegamos al punto en el que, para conocer la ilegalidad de los planes energéticos, no se necesita la acusación de una entidad independiente. La propia Secretaría de Energía ya lo dice descaradamente. En su Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional 2021-2035, confiesa que, cuando el sexenio acabe en 2024, el gobierno entregará un sector eléctrico más sucio que el actual – y mucho más sucio de lo que exige la ley. De 35 por ciento de generación limpia exigida, no llegaremos ni a 31. Y eso que en este documento tampoco queda claro que ya se estén considerando los efectos de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, que no de a gratis se ganó el apodo de Ley Combustóleo. 

La buena noticia es que está Administración también reconoce que su programa eléctrico es una aberración. El mismo cuadro que confiesa que el resultado de este sexenio será el incumplimiento ambiental asume que, en 2025, el rumbo se corregiría de inmediato. En ese año, de acuerdo con el pronóstico oficial, la generación limpia incrementará en más de 16%. Como resultado, en apenas su primer año de gobierno, el próximo gobierno pondría a México a tiro de piedra del cumplimiento de sus obligaciones ambientales. Para su segundo año, México habría regresado al pleno cumplimiento. De ahí a 2035, la secretaría a cargo de Rocío Nahle estima que México no va a volver a incumplir en este rubro. La tendencia de la generación limpia no volverá a ser negativa, como lo es estando a su cargo.

Qué fácil decirlo, ¿no? Para que la próxima Administración pueda revertir el incumplimiento actual así de rápido, no sólo se necesita que el poder judicial deseche por completo la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, que busca privilegiar el despacho fósil de la CFE sobre el limpio de los privados. También se necesita lograr que ninguna de las agresiones regulatorias contra las energías renovables prospere en las cortes, desde ‘el acuerdo 037’ y el ‘decreto Nahle’ hasta la regularización de los CELs cachirules.

Todavía más difícil, se requiere que México recupere la confianza del sector eléctrico global que esta Administración dilapidó. Para eso, reponer los procesos de creación de nuevas oportunidades, como las subastas, no va a ser suficiente. Se necesitan ampliar y profundizar – repensar dentro de un marco de mayor urgencia. Reconstruir los cuadros técnicos que este gobierno ha despreciado y desvalijado está de por sí difícil. Pero tampoco sería suficiente. Necesitamos preparar, en tres años, unos mejores, con una visión innovadora que nos permita competir con los mejores del mundo.

Para lograr la recuperación post-4T que la 4T se imagina, vamos a necesitar lograr que el mundo entero reconozca lo que la 4T en el fondo muestra saber: México se va a recuperar – se tiene que recuperar – de la aberración energética actual. Sólo que, para el resto del mundo, esto va a requerir sustento. Habiendo pasado la intermedia, resistirse y oponerse a lo actual no es suficiente. Se necesitan planes y visiones. Ya no hay tiempo que perder.

Twitter: @pzarater

Pablo Zárate

Consultor

Más allá de Cantarell

Lee más de este autor