En las primarias panistas aparecen demasiados adherentes , pero pocos activos . La conquista del voto de los militantes del partido en el poder puede calificarse de exitosa si se le valora por la concurrencia. Los escenarios de la dirigencia partidista, que encabeza Gustavo Madero Muñoz, preveían que sólo uno de cada tres inscritos en el padrón acudiera a los centros de votación. Acudió casi la mitad del padrón.

La primera sorpresa del super domingo azul es la altísima participación. ¿Producto del interés generado por las campañas de Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero Arroyo y Santiago Creel? Difícilmente.

¿Voto en libertad ? ¿Rebelión de las bases? ¿Fallaron las encuestas? Para nada. Ayer todas las expectativas quedaron superadas... Menos para los operadores corderistas, a quienes se escuchaba exultantes a media tarde.

Mostramos que funcionó la estrategia , referían, de enfocarnos únicamente en el voto de la membresía; de convencer a los liderazgos locales y entrar en contacto directo con la militancia .

Por ahora, queda claro que en el PAN hay dos tipos de militantes... Cuyo peso inclina la balanza. Al cierre de la lista de votantes (con 1 millón 759,534 inscritos), los adherentes ­habían crecido 67%, mientras que los miembros activos, sólo 39 por ciento. Entre los adherentes, Cordero concitaría mayores apoyos, mientras que los panistas de viejo cuño, los tradicionales, preferirían otras opciones.

Entre los factores determinantes del resultado de ayer, destacan dos: la escasa votación lograda por Creel Miranda y un desbocado acarreo de votantes. La jornada inició con información desconcertante: desde la aparición del precandidato Cordero Arroyo en el centro de votación instalado en el Parque México (se supone que su casilla estaba en Cuajimalpa, lo que indicaría un reciente cambio de domicilio) hasta las denuncias por la detección de urnas embarazadas en Teloloapan, en la Costa Grande de Guerrero, o el reparto de urnas y despensas entre indígenas de la Huasteca hidalguense.

Pero en la capital de la República se desarrolló uno de los capítulos decisivos en la guerra Cordero-Vázquez Mota. Si bien casi todos los liderazgos locales estaban del lado del exsecretario de Hacienda al inicio de la contienda, al cierre de las campañas, las filas josefinistas contaban con aliados poderosos, entre ellos la diputada federal Kenia López Rabadán, el presidente del PAN-DF, Juan Dueñas, el delegado en Cuajimalpa, Carlos Orvañanos y el asambleísta Carlos Flores.

Los panistas del siglo XXI -representados por esta triada- versus los liderazgos tradicionales, que tienen entre sus mejores exponentes a Cuevas Barrón y Ávila Mayo; los asambleístas Mariana Gómez del Campo, Jorge Romero y Fernando Rodríguez Doval. Con los ánimos alterados fueron los panistas a las urnas. Si te exigieron la foto de tu voto, tómala como te la pidieron, y después anula tu voto cruzando también por otro precandidato , aconsejaban los promotores del bando josefinista, tratando de anular la estrategia corderista.

Entre panistas no hay voto secreto

Así, por ejemplo, a nadie extraña que Vicente Fox acompañara al exsecretario de Salud y precandidato a la gubernatura de Guanajuato, José Ángel Córdova Villalobos, en el centro de votación de León. Ambos, contrarios a la línea oficialista del gobernador Juan Manuel Oliva, quien apuesta por su exsecretario de Desarrollo Social, Miguel Márquez.

Imágenes elocuentes de los usos y costumbres panistas: el expresidente se brinca la enorme hilera de votantes y sufraga, rodeado de reporteros y simpatizantes. Denle chance , pidió Juan Alcocer, el presidente de la Comisión de Elecciones, es un adulto mayor . Pero los informadores están más atentos al destino de Marta Sahagún. No va a venir , explica su marido, no renovó su credencial como panista .

Los reportes iniciales sobre una alta afluencia en los centros de votación contrastaban con el cúmulo de quejas por el rasuramiento del padrón, un fenómeno extendido por todo el país y focalizado entre panistas activos , con más de 10 años de afiliación, quienes -ya sea por desactualización o por afeitamiento- simplemente no aparecieron en la lista definitiva.

Un rasuramiento selectivo que incluso afectó a los protagonistas de la contienda. Fernando Guzmán Pérez, uno de los tres precandidatos a la gubernatura de Jalisco, pasó dos horas en la fila del centro de votación de Tepatitlán... Sólo para encontrar que no estaba en la lista.

Al cierre de las casillas vino lo que Gustavo Madero calificó como una guerra de cifras .

Eran dos mundos diametralmente distintos: mientras los josefinistas auguraban una victoria cómoda (con una ventaja de 25 puntos), en el bando corderista reportaban una parejera con una diferencia de sólo cuatro puntos entre los punteros, aunque tal información no era consistente con los reportes creelistas.

Josefina obtuvo el primer lugar en el Estado de México, Nuevo León, Yucatán y Coahuila, pero quedó en segundo plano en el Distrito Federal, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Veracruz.

Con las alforjas llenas de votos, pero sin conquistar los apoyos que le auguraban las encuestas, ahora deberá enfrentar la decisión más difícil de su carrera política.