¿En dónde mueren los pájaros?

G. Ellmann, L'Impensable

Discuten académicos y creativos de campañas políticas sobre la narrativa actual de una nación. En Francia, a unas semanas de la elección, ¿cuál es la idea? En Estados Unidos, por lo pronto, el presidente Obama ha ganado la delantera: Seguir siendo el país más poderoso para defender libertades y democracia en el mundo .

Los creativos defienden un imperativo: si tu narrativa la puedes concentrar en seis palabras, hazlo. Son tiempos sin tiempo de la comunicación en la velocidad. Si puedes lanzar una frase virtual, hazlo. Son tiempos de virtualidad, de energía. Que tu frase sea un sintetizador de resonancias, búscala.

Intervienen, entonces, la creatividad del lenguaje y su sencillez, la vibración de las palabras, la historia que ellas guardan en el inconsciente individual y colectivo, la imagen a la que asocian, los sentimientos que despiertan, la animación que producen.

En México, la discusión lleva a preguntar ¿qué narrativa? La de la Revolución, efectivamente, se ha agotado, terminó su ciclo. No de un golpe ni al mismo tiempo en todo el territorio y en la sociedad.

Hay zonas rurales en donde todavía revolución libera ondas de energía. Las clases medias urbanas y laicas -la Iglesia tiene su lugar pero no debe hacer política- son liberales y encuentran en el término revolucionario algo que todavía no se construye, pues no existe un partido liberal, un partido de las libertades y el progreso.

Por el momento, todo lo indica, la oscilación se da hacia el singular, hacia el individuo. Hay una narrativa poderosa de la individualización, aun si en ocasiones se contamina de la propaganda comercial del triunfador, el ganador y el perdedor, el galán y el feo, el que usa la loción Sheet y el que sólo usa agua.

Aquí intervienen de manera privilegiada lo mediático y todas las prótesis de la virtualidad. Cada quien lleva en la bolsa de la camisa no sólo la oficina virtual sino el ministerio del reconocimiento. ¿Cuántos me saludan en la cuenta? ¿Quiénes me llaman? ¿Quiénes me reconocen? Esto, con sus tangenciales de riesgo, los que insultan, los que hasta amenazan.

En este proceso en el que participan más de 30 millones de electores potenciales del 1 de julio, las narrativas del singular hinchan el ego o lo irritan. Se ve difícil, entonces, que una narrativa nacional se conecte a la web. ¿Cuál? ¿Cómo?