Lo que piensas viene de lo que no piensas .

D. Bonhoff, Die Wahrheit.

Los siguientes son los supuestos. Primero, una narrativa conforma tu acción. Relata lo que haces y lo que vas a hacer. Casi siempre va antes de lo que hagas y, desde luego, de lo que harás. Segundo, la narrativa nacional dice qué pasa en el presente y qué futuro se puede esperar. La prioridad es la narrativa, el imaginario del país, la provocación del deseo común y diferente que, puede ser, se convierta en afirmación compartida. El imaginario, ahí está el motor del deseo. Despertar, convocar, sacudir. Si el imaginario vibra, cuerpos y cosas se mueven.

¿Qué narrativas se oyen durante estos primeros días de campaña? La de cierta continuidad. No todo está tan mal, se dice, la seguridad, aun con su cuota diaria de muertos, no se ha agravado; despacio pero la economía crece; la desigualdad es cuestión de tiempo, y la opinión pública, ligeramente por arriba de su mitad, aprueba lo hecho.

También se oye la de la tonalidad moral. Si el gobierno y los ciudadanos fuesen honestos, las cosas serían diferentes. Se necesitaría menos dinero y se haría más. El gobernante sería eficaz. Remedio universal. Que tu ambición sea honesta. Y uno recuerda a un académico tan serio como Jon Elster, quien en su gran libro, El cemento de la sociedad, afirma que la corrupción forma parte de ese pegamento y, dentro de la ley, es funcional económica y socialmente. No dice todo mundo es corrupto , sino todos los fenómenos sociales son contingentes , los de los mercados, las licitaciones y el pago de impuestos y hasta en el ámbito del derecho, como se ha visto durante estas semanas. Lo primero que implica que todos los fenómenos son contingentes es que todos son objeto de interpretaciones contradictorias.

Por último, aunque sin la suficiente claridad, hay una narrativa en torno de la velocidad que ha de alcanzar el país en el contexto global.

En ese movimiento, cada singular se encontraría ante condiciones favorables para aumentar su propia velocidad, su capacidad creativa y la estrategización del pensar y el hacer. Cada día decirse a sí mismo con mayor fuerza: ¡Ánimo¡ La velocidad viene de la energía y la energía de la materia. Trabajar, entonces, de otra manera, esas materialidades, la económica, la educativa, la cultural. Narrativa de la velocidad, de la liberación de energía.