Ligero, más allá del resentimiento

Wong Li

En camino hacia la candidatura republicana, Mitt Romney pone en escena su propia narrativa, exacta, con un enorme poder de convocatoria, una oración. El primer rasgo es la convergencia de la política y de un difuso sentimiento de religiosidad. No porque se sepa -y él no lo oculta- que el que fuera Gobernador de Massachusetts es mormón -es decir, miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días-, sino por la reactivación del imaginario existencial y político que tiene lugar.

Religiosidad y política, hasta ahora, han sido inseparables en la hiperpotencia. No se trata de iglesias ni de creencias propiamente dichas, sino de la religión americana , como la llamó Harold Bloom en un famoso libro con el mismo título. Bajo la mirada de Dios, excepcionalidad, creación obsesiva de riqueza y despliegue del poder de cada individuo son los enlaces entre esos dos ámbitos.

Una segunda característica de esa narrativa es el llamado a lo nuevo, a la renovación, sin duda, a la purificación. Los conservadores y neoconservadores, en el poder o fuera de él, llaman siempre a una revolución, la revolución del individuo, una conversión. Sólo así, renovados y purificados, los individuos pueden llevar a cabo la tarea común.

Por último, Romney habla de recuperar, rescatar, salvar, porque, durante los últimos 20 años Estados Unidos se habría desviado. El último gran Presidente fue Reagan. Desde entonces, el gobierno se ha hinchado, los impuestos son cada vez más pesados y se ha dejado que los otros países produzcan riqueza, mientras los empleos desaparecen en la gran nación.Romney enfrenta la otra corriente de la religión americana : los diferentes protestantismos que, de algún modo, tienen su origen en la Reforma de Lutero y Calvino, principalmente. La narrativa del presidente Obama se ubica en este horizonte. Posee los mismos elementos que la primera pero agrega la compasión, lo que lleva al liberalismo clásico estadounidense: una cierta igualdad es condición de la libertad. En esta época que todavía no se define, un giro viene a cambiar las cosas: la migración mexicana e hispana que, por lo general, es católica. De nuevo, la política se acerca a la religión, pues los analistas indican que si Romney no gana, por lo menos, 40% de la votación hispana, perderá la elección. ¿Hará lugar la religión americana al catolicismo hispano?