La horda de jóvenes –varias docenas, a bordo de motos tipo Vespa, otros montados en un Turbús– remató su rebeldía, a la medianoche de aquel primer día de junio, arrojando piedras al Palacio Nacional y la sede del Ayuntamiento.

Así culminaron su vuelta triunfal por la Plaza de la Constitución. Hasta ese momento, todos los esfuerzos de la autoridad por detenerlos habían resultado infructuosos. Las negociaciones para desbloquear al Eje 1 Norte, en el tramo que va del Paseo de la Reforma hasta la avenida Guerrero, habían fracasado una y otra y otra vez.

Ya se había descartado que la demanda que había sacado a los pobladores de Tepito a las calles –el secuestro de dos niños– tuviera alguna validez-.

Pero los inconformes exigían con firmeza: Queremos que venga Marcelo , machacaban. Ni aunque volara el desaparecido Concord se podía cumplir con tal demanda, pues a esas horas el Jefe de Gobierno apenas iba llegando a Londres, Inglaterra.

Que venga José Ángel Ávila , replantearon. Tampoco. Pues que venga el procurador Mancera . Menos. Entonces traigan a Luis Genaro (Vázquez, subprocurador) , exigían estos espontáneos vecinos, henchidos de indignación y deber cívico, que sabían con precisión casi todo el directorio del gobierno capitalino. En las primeras horas de la protestas, los funcionarios de la Dirección de Concertación del GDF apelaron al liderazgo de María Rosete, una de las lideresas históricas de los comerciantes del llamado Barrio Bravo , para negociar con los rebeldes. Pero no la obedecieron.

Al paso de las horas, estas maniobras de insurgencia civil rozaban niveles alarmantes. El colmo se dio cuando secuestraron un tráiler y bloquearon la llegada de la fuerza pública, en una acción que –diría después un funcionario capitalino– es equiparable a los narcobloqueos que se han vivido en Monterrey en las últimas semanas.

Si era falsa la información del secuestro de los menores Isis y Darien Covarrubias, ¿entonces por qué se había dado esta movilización de protesta?

Los funcionarios perredistas indican que en los días previos, la Secretaría de Seguridad Pública, a cargo del doctor Manuel Mondragón y Kalb, había ejecutado un operativo especial para revisar a los tripulantes de cualquier vehículo motorizado de dos ruedas. Más de medio millar de estos aparatos están confinados en los corralones, sin que sus propietarios hayan acudido a reclamarlos.

Los rijosos desconocían a los líderes vecinales o de los comerciantes. Pero más desconcertante era que ni el delegado en Cuauhtémoc, Agustín Torres, o cualquier otra autoridad civil con competencia en ese perímetro, se presentara al lugar de los hechos. El único que respondió al llamado del gobierno central fue el diputado federal José Luis Muñoz Soria –exdelegado– quien no usó el fuero. Estuvo, pero no negoció.

La instrucción del Secretario de Gobierno fue tajante: Tener paciencia, evitar el uso de la fuerza pública. Y en los últimos intentos por encontrar una salida pacífica, sus operadores políticos recurrieron a Mamá Tomates, una antigua lideresa del CGH, originaria de la zona y dedicada al comercio informal, quien logró que amainaran las protestas, por unas horas.

A las 10 de la noche de ese martes 1 de junio, luego de 24 bloqueos, los granaderos comenzaron a recorrer el Eje 1, para retirar a los quejosos.

Iniciaron los disturbios que derivaron en el secuestro del Turibus y los actos vandálicos en la Plaza de la Constitución. El saldo fue de 101 detenidos, de los cuales 77 fueron remitidos al Ministerio Público (entre ellos, 31 menores de edad) y una enorme desazón entre las autoridades... que reportarán a Marcelo Ebrard esta inusual protesta de los narcomenudistas.

EFECTOS SECUNDARIOS

ENFRENTADO. Se le vio muy cansado en la London School of Economics. Aun así, Marcelo Ebrard respondió con precisión e incluso ironía a las preguntas que le plantearon sus interlocutores. El Jefe del Gobierno capitalino afirmó formar parte de una generación de alcaldes que son buenos gobernantes, pero que han tenido la mala fortuna de lidiar con gobiernos federales ineficientes y débiles.

DESALOJO. Los negociadores del GDF han logrado limpiar la plancha del Zócalo capitalino y se podrán instalar las megapantallas en las que se transmitirán los partidos del Mundial de Futbol. La huelga de hambre de los extrabajadores de Luz y Fuerza quedó confinada a un pequeño espacio, aledaño a la Catedral Metropolitana.

FILTRADOR. Obdulio Ávila, el presidente del PAN-DF, se dejó ver por un restaurante del sur de la ciudad muy frecuentado por los perredistas. En la puerta, despedía al exmagistrado electoral, Rodolfo Terrazas, sin dejar de conversar con una misteriosa mujer de cabello rubio, muy largo...

ALIADOS. Excluido del PRD, el senador René Arce mantiene su trabajo por las causas perdidas en el DF y su natal Oaxaca, donde su hermano, Jorge Círigo, es candidato a diputado local ¡por Nueva Alianza! Lo más desconcertante es que su excompañera de corriente, Ruth Zavaleta, trabaja muy cerca del exdiputado panista Diódoro Carrasco, en apoyo del candidato de la coalición opositora, Gabino Cué.